Trágica discusión por una propiedad: asesinó a una mujer y se suicidó
Eleodoro Mejía, de 76 años, ejecutó de tres tiros a Jorgelina Vega, de 27, delante de su pequeño hijo. Ella atendía la peluquería que estaba al frente del terreno donde él vivía.
"El problema que derivó en este crimen es por el inmueble. Este estaba a nombre de la esposa del hombre, que falleció hace unos años y no habían hecho la sucesión. La cuestión es que había un registro en el que el padre de la joven figuraba como titular de la propiedad", explicó a Tiempo Argentino el fiscal de Mar del Plata Paulo Cubas, quien señaló que las partes "en algún momento se habían puesto de acuerdo: él vivía en el fondo y ella trabajaba en el negocio, pero parece que ese acuerdo no duró mucho".
Vega y Mejías se enfrascaron en una intensa discusión, que de a poco fue subiendo de tono, hasta que el hombre sacó un revólver calibre 22 con la que amenazó a la joven madre, quien tomó a su hijo en brazos y salió corriendo hacia la calle para intentar escapar.
Sin embargo, la mujer se tropezó y quedó tendida sobre la vereda. Antes de que pudiera levantarse el jubilado la alcanzó y la ejecutó de tres tiros en la espalda ante la mirada inocente del niño, que milagrosamente no resultó herido durante el ataque.
Si bien había trascendido que la mujer había sido asesinada de cuatro disparos, el fiscal confirmó a Tiempo que "el cuerpo sólo presenta tres heridas de bala, todas con orificio de ingreso, pero no de salida", según determinó la autopsia.
Toda esta secuencia fue advertida por dos personas que pasaban por ese lugar y que rápidamente dieron aviso a un policía que estaba en la zona, el cual se dispuso a detener al asesino.
El jubilado gatilló una vez contra el patrullero que llegó al lugar, pero la bala no salió, por lo que se refugió en la vivienda. Al ver que llegaban más patrulleros y que no tenía forma de escapar, el hombre se llevó el revólver a la sien y se suicidó para evitar ser capturado.
A los pocos minutos, el lugar estaba lleno de policías que constataron que víctima y victimario estaban muertos. En tanto, el niño, que había quedado abandonado junto al cuerpo sin vida de su madre fue entregado a una tía que se lo llevó con su padre.
"El hombre vivía solo y en la peluquería no había ni clientes ni empleados presentes al momento del hecho", indicó el fiscal, que además señaló que "la mujer no residía ahí. Vivía a unas cinco cuadras y no hay constancia de que tuviera alguna relación familiar con Mejías."
Cubas señaló que, desde que comenzó el conflicto entre la joven y el jubilado, "no se habían registrado hechos de violencia entre ellos. Los testigos dicen que había discusiones, pero que nunca la había amenazado de palabra ni con un arma".
(Fuente: InfoNews)
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