Un argentino estuvo perdido más de 30 horas en la Antártida
Es un científico riojano de 28 años que se perdió en un campamento en medio de una tormenta. Se protegió haciendo un refugio con la misma nieve y pudo superar la temperatura de casi 30º C bajo cero de sensación térmica.
En ese momento, una gran ventisca o "blizzard", como se conoce en la jerga antártica a los temporales fuertes de viento y nieve, se apoderó de la isla, la temperatura era de -10ºC y la sensación térmica se medía entre -25 y -28º C. Sólo una cosa era más cálida que el clima: la misma nieve.
"A las 20 horas de perderme hice un pozo con las antiparras, relató, las use como cuchara. La cueva de nieve es una técnica que se utiliza para hacer una suerte de bolsa de dormir en medio de esa adversidad porque allí hay una temperatura muy superior a la que uno siente desde afuera, además, son cosas que vas haciendo para mantener la cabeza ocupada".
Antes de tomar esa decisión caminó a ciegas hacia el refugio, pero fue inútil. "Cuando comprendí que podía llegar a pasar una segunda noche en la intemperie, me desesperé", contó. Sin embargo, durante la noche del miércoles terminó la tormenta y el científico ganó en visibilidad. "Todavía no se cuanto me alejé, pero fue mucho", especificó. A las 3:40 de la madrugada del jueves, volvió al campamento y se fundió en un abrazo con sus tres compañeros. El duro trance que supo atravesar, por momentos, lo venció: "la fatiga me hacía cabecear y soñaba que comía dulce de leche".
Matías vive solo pero tiene dos hijas, Antonela de 10 años y Josefina de 7. “Mi familia y mis dos hijas fueron el motor para inflarme cuando no podía más”, argumentó el científico que también extrañó a su perra Jacinta, una cachorra doberman de color gris. Finalmente, reconoció: "Tampoco me siento muy bien por lo que pasó, porque aunque no se trató de una negligencia, puse a todo el mundo en una situación incómoda" y agradeció que “hicieron bien su trabajo la gente del helicóptero y de la base”.
Barreras de hielo y dinosaurios
La isla James Ross está ubicada en el lado sudeste y cerca del extremo noreste de la península Antártica, frente a la península Trinidad, de la cual está separada por el canal Príncipe Gustavo. Estuvo conectada a la península Antártica por una barrera de hielo hasta 1995, cuando la plataforma colapsó, haciendo por primera vez navegable el canal.
Es un sitio de gran relevancia paleontológica, dado que allí se descubrió el primer dinosaurio de la Antártida, llamado Antarctopelta oliveroi, un saurio prehistórico de tamaño mediano hallado por los geólogos argentinos Eduardo Olivero y Roberto Scasso, en 1986.
Más tarde, en diciembre de 2003, el paleontólogo estadounidense Judd Case, del Colegio Santa María de California, y el geólogo estadounidense James Martin, de la Escuela de Minas y Tecnología de Dakota del Sur, descubrieron los huesos de otro terópodo antediluviano en la isla. Fue apodado Naze, porque fue hallado en el norte de la península Naze.
(Fuente: Tiempo Argentino)
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