Mientras la justicia brasileña avanza en la investigación acerca del robo de un peligroso virus, se conocieron detalles acerca de la científica argentina que fue detenida y está siendo acusada.
Quién es la científica argentina que fue detenida en Brasil acusada por el robo de un virus peligroso
Soledad Palameta Miller, de 36 años, está siendo investigada por la policía brasileña. Su familia negó todo y aseguró que buscan perjudicarla.
Soledad Palameta Miller, de 36 años, es especialista en Virología y Bacteriología de los Alimentos. Se desempeñaba como docente, investigadora y coordinadora del área afectada dentro del Instituto de Biología de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp), en el estado de San Pablo, desde 2022.
Según confirmaron medios locales y fuentes oficiales, fue arrestada en una primera etapa de la investigación, aunque días después recuperó la libertad bajo condiciones judiciales, mientras continúa imputada. Su familia negó las acusaciones y asegura que la denunciaron para perjudicarla.
Palameta Miller se recibió de licenciada en Biotecnología de la Universidad Nacional de Rosario. Su carrera la desarrolló, en gran parte, en Brasil, donde trabajó en el Laboratorio Nacional de Biociencias en proyectos vinculados a vectores virales, inmunomodulación y anticuerpos monoclonales dirigidos a terapias contra el cáncer, informó Clarín.
A la par hizo un posdoctorado en virología y participó en investigaciones relacionadas con el desarrollo de vacunas y pruebas diagnósticas.
En la actualidad, coordinaba un laboratorio enfocado en la vigilancia epidemiológica y en el desarrollo de diagnósticos y terapias vinculadas a virus transmitidos por alimentos y agua de la Facultad de Ingeniería de Alimentos.
Soledad y su marido, un ciudadano estadounidense identificado como Michael Miller, son socios en la empresa Agrotrix Biotech Solutions, cuya actividad principal es la investigación y el desarrollo experimental en ciencias físicas y naturales.
Desde la universidad brasileña involucrada emitieron varios comunicados donde informaron que iniciaron una investigación interna para esclarecer lo sucedido. Al mismo tiempo, remarcaron que el caso está en manos de la Justicia.
La Unicamp explicó que se trató de un episodio aislado y que se actuó enseguida para detectar el material desaparecido. Asimismo, indicó que los laboratorios involucrados operan bajo estrictos protocolos de bioseguridad y que todo el material incautado quedó bajo custodia de las autoridades, encargadas de realizar las pericias para determinar con precisión qué tipo de virus es.
Cómo se descubrió el caso
El episodio se remonta al 13 de febrero, cuando se detectó la desaparición de material biológico almacenado en un laboratorio de nivel 3, uno de los más estrictos en términos de bioseguridad. Este tipo de instalaciones manipula agentes que pueden provocar enfermedades graves o incluso mortales, con capacidad de transmisión aérea, lo que elevó de inmediato la preocupación de las autoridades.
El caso se mantuvo en reserva durante varias semanas, hasta que el rectorado de la universidad lo hizo público el 23 de marzo a través de un comunicado oficial. Allí se informó que, ante la gravedad del hecho, se dio intervención a la Policía Federal de Brasil y a la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), que colaboró con asistencia técnica en la investigación.
Ese mismo día, los primeros avances derivaron en la detención en flagrancia de un sospechoso vinculado al robo. En paralelo, se llevaron adelante dos allanamientos ordenados por la Justicia federal de Campinas, que permitieron recuperar el material sustraído. Las muestras fueron posteriormente enviadas al Ministerio de Agricultura y Ganadería para su análisis.
Desde la universidad evitaron brindar detalles sobre la naturaleza específica de los virus y bacterias involucradas, argumentando que revelar esa información podría comprometer el curso de la investigación. No obstante, remarcaron que todo el material recuperado se encuentra actualmente bajo custodia de las autoridades federales.
Palameta Miller, en tanto, fue trasladada a una unidad penitenciaria femenina en San Pablo y liberada al día siguiente. Según el informe de la Policía Federal, enfrenta cargos por hurto agravado, fraude procesal y transporte ilegal de organismos genéticamente modificados.
La defensa de la investigadora sostiene que no existen pruebas concluyentes de un robo y argumenta que la utilización del laboratorio respondía a la falta de instalaciones propias para sus investigaciones. En ese sentido, el caso también abrió un debate sobre las condiciones de trabajo en el ámbito científico.
Mientras tanto, los investigadores no descartan la posible participación de otras personas, entre ellas el entorno cercano de la acusada. La causa sigue abierta y bajo estricta reserva.