Se había anticipado, desde antes incluso de la muerte de Isabel II, que el reinado de Carlos III le iba dar material a los medios, y no precisamente por la impronta en la conducción del imperio británico del nuevo rey.
El rey del "berretín": los caprichos de Carlos III
Carlos III ya fue noticia por una fuerte bronca tras mancharse los dedos con tinta, por tomarse una licencia para descansar apenas asumió el reinado, y ahora, entre otras cosas, por los increíbles berretines que trascendieron, a los que toda la servidumbre de la familia real tiene que estar muy atenta.
Los caprichos de Carlos III van, según Paul Burrell, quien fue mayordomo de la reina Isabel II y de la princesa Diana, desde que se le planchen los cordones de los zapatos hasta que le pongan el dentífrico en el cepillo. Lo hacen los ayudantes de Cámara, que exprimen “una pulgada de pasta”, un poco menos que tres centímetros.
Entre esas dos puntas, lo que imaginen. Para este hombre, que es monarca recién ahora pero que vive a cuerpo de rey desde hace mucho tiempo, “su pijama se plancha todas las mañanas, los cordones de sus zapatos se planchan con una plancha, el tapón de la bañera tiene que estar en una determinada posición y la temperatura del agua tiene que estar sólo tibia en una bañera con agua exactamente a la mitad”, apuntó Burrel.
La primera comida del día es sagrada para Carlos, al punto que “dondequiera que se traslade por el mundo, la caja de desayuno va con él. Tiene seis tipos diferentes de miel, algunos mueslis especiales, su fruta seca y cualquier cosa un poco especial con la que sea un poco exigente”.
Si se le ocurre visitar a algún amigo, unos días antes llega un camión de mudanzas con “cama, muebles e incluso cuadros”.
Algunos aseguran que también, si va de visita, lleva su propio inodoro y su papel higiénico, el Kleenex Velvet.