Monseñor Alfonso Delgado asegura que no tiene ningún nombre en la cabeza. A diferencia de las universidades estatales que van a las urnas, al rector y vice de la Universidad Católica los elige el obispo, en su rol de Gran Canciller. Y a principios del año que viene se viene la renovación de las autoridades de la casa de altos estudios, con un condimento extra: la actual rectora, Isabel Larrauri, no puede seguir y entrega el mando en marzo de 2015. Aunque el obispo dice que no quiere internas, ya hay nombres en danza y cierto alboroto en los pasillos de la sede universitaria sobre Avenida Ignacio de la Roza. En juego está la conducción de la primera universidad creada en San Juan, que maneja un presupuesto anual de alrededor de 98 millones de pesos y que tiene una creciente matrícula de alumnos.
“Es legítimo que frente a este cambio cada cuatro años la gente empiece a pensar. Lo que sí, no habrá listas, ni banderas, ni carteles. Hasta es bueno ese diálogo que nos parece beneficioso. Siempre han sido procesos con mucha paz, pero alguno puede estar más ansioso que otro”, confesó el Obispo.
A Delgado en la Universidad le reconocen haber abierto el juego por dos razones: eligió a la primera mujer rectora de la casa de altos estudios y en la antesala del recambio suele echar a andar una encuesta para saber a quiénes quiere como autoridades la comunidad educativa.
El primer rector fue el fundador de la UCC Monseñor Francisco Manfredi quien estuvo en ese rol más de tres décadas desde 1953; fue sucedido desde 1987 por Pedro Luis María Martín quien estuvo durante 16 años hasta 2003, mientras que Juan Carlos Guillermo Krebs sólo duró un período. Larrauri llegó en 2007, bendecida otra vez en 2011 por Delgado, quien también impulsó la reforma del estatuto y terminó con la reelección indefinida.
“Yo uso la cabeza cuando corresponde. Prefiero escuchar antes que pensar porque, si no, para qué hago la encuesta. Me apoyo mucho en eso, es muy importante. Esos datos los manejo yo únicamente para no caer en campañas, que no haya internas que paralicen un poquito la Universidad”, aseguró el obispo. Pero más allá de los deseos de Monseñor, fuentes de la UCC aseguraron que en voz baja el trono de Larrauri ya tienta a varios y que hay una competencia silenciosa por la sucesión. Además, suenan nombres de reconocidos profesionales como el del sacerdote José Juan García, la ex decana Miryan Andújar, el padre Marcelo Parma y el actual decano Javier Vera. Fuentes calificadas analizaron que el padre José Juan, joven y de perfil mediático, goza de muy buena consideración por parte de Delgado, pero también evaluaron que recientemente “le” crearon un cargo - Vicerrector de Formación- y lo designaron (marcando un hito porque nunca antes un sacerdote llegó a una jerarquía tan alta), con la idea de que encamine el área en un plan de largo plazo. Andújar, también de perfil mediático, es una alfil de las causas de la UCC, fue decana de la Facultad de Derecho pero no renovó en la segunda gestión de Larrauri y hay quienes dicen que su estilo no cuadra con el perfil del Rectorado y que se está por jubilar. De Parma dicen que ha hecho mérito como presbítero en la sede de San Luis. Lo mismo que Vera, quien también estuvo en la delegación puntana por más de una década y ahora es decano de Derecho, lo califican como “una gran gestor” por los logros como vicerrector en la provincia vecina y por ser uno de los artífices del desembarco de la carrera de formación de policías en convenio con el Gobierno de la Provincia.
Escapándole a decir algún nombre, Delgado dijo que “La gente no se equivoca y suele apuntar bastante bien en sus propuestas”, respecto del sondeo de preferencias para rector y vice, que prevé lanzar recién hacia fines de este año o principios del 2015 porque “no hay apuro ya que hay buenas perspectivas”. El Obispo contó que “Cada vez se va ampliando más, no llega a todos los docentes pero sí a decanos y directores de carrera”. La encuesta pregunta por tres nombres para los cargos y los resultados los recopila y procesa personalmente Monseñor, con la idea de que no se filtre ningún nombre. No es vinculante pero el mismo Delgado le da un peso grande a estas opiniones por escrito y anónimas para tomar su decisión: “Me interesan mucho esos pareceres”, remarcó.




