Tener la casa propia es la máxima aspiración de una persona o una familia, pero en medio de la realidad actual donde los ingresos están muy por debajo de los costos del metro cuadrado, la mayoría no podrá cumplir esa meta generando además, otros efectos negativos.
Los dos efectos nefastos que causa en San Juan la disparada del precio para construir una casa
Días atrás se conoció el índice CIRCOT que elabora la Universidad Nacional de San Juan y que revela cuánto cuesta en junio el metro cuadrado de construcción en esta provincia. La cifra deja sin aliento: roza los $300.000. Así, una casa familiar de tres dormitorios, sencilla, de 77 metros cuadrados hoy tiene un valor de $21.795.723 en San Juan. Por la crisis económica actual y la inflación galopante el índice no parará de subir.
Dos referentes del sector de la construcción -Miguel Gili y Osvaldo Lucero- analizaron el escenario junto a Tiempo de San Juan, y permitieron descubrir dos secuelas indeseadas que provocará en la sociedad sanjuanina el aumento incesante del metro cuadrado: Por un lado, una generación completa -o dos- de la clase media no tendrá nunca una vivienda propia. Por otro, abundarán en la provincia las construcciones subrepticias, “a escondidas”, que se realizan con mano de obra no calificada y sin controles. Todo un peligro, teniendo en cuenta el riesgo sísmico de la provincia, a la vez que aumenta la posibilidad de sufrir daños laborales de albañiles inexpertos, costosos de afrontar.
¿Vivir ahorrando para el techo propio?
Para Osvaldo Lucero, referente de la Cámara de la Construcción e Inmobiliaria, la clase media es la gran perdedora en la situación porque no es beneficiaria de la vivienda social que los gobiernos destinan a las clases bajas, ni llegan al poder adquisitivo de las altas. “Toda una generación de clase media, sin crédito hipotecario, no tendrá vivienda propia”, afirmó Lucero.
El empresario dijo que le quedó grabado lo escuchado de la presidenta del Colegio de Corredores a nivel nacional, de que los Sub-45 se va a jubilar sin tener vivienda propia. “No hay créditos hipotecarios alcanzables ni en San Juan ni en el país, y eso es fruto de la actividad económica que se ha agravado”, agregó.
Reflexionó que las nuevas generaciones que han viajado el doble de quienes tienen hoy 50, 60, o más años, no se preocupan por comprar un bien durable que saben que no van a alcanzar. “Y como no lo voy a alcanzar, lo que puedo hacer es disfrutar paseando o yendo a confiterías y restaurantes. Es muy distinto a la generación de nuestros padres que vivían ahorrando para el techo propio. Ven alta la montaña y dicen, mejor me relajo porque no la vamos a alcanzar y hacemos otra cosa”, analizó.
Viviendas mal hechas y riesgo sísmico
Miguel Gili, presidente de CAEMCO (Cámara Empresarial de la Construcción) también advierte que las líneas de crédito existentes como las del Procrear son inaccesibles. Se ajustan por índice UVA y están limitando con un tope del porcentaje del salario. “La posibilidad de acceder a un crédito es lejana. La gente no puede pensar en construir siquiera una vivienda entera”, dijo. Pero el efecto adicional contraproducente que le preocupa al empresario constructor es que el valor tan alto del metro cuadrado favorece la mano de obra en negro. “Eso es preocupante por los riesgos de accidentes y de construcción en una zona sísmica”, indicó.
Gili aseguró que, ante la imposibilidad de acceder a un trabajo calificado, hay muchos “corajudos” que se lanzan a construir y no siempre con los conocimientos básicos. Además, como las autorizaciones en Planeamiento requieren un costo y un tiempo también suelen ser obviadas y están proliferando las construcciones subrepticias. “Son aquellas hechas por mano de obra no calificada y que ponen en riesgo la misma construcción, en una zona sísmica como es San Juan”, dijo el empresario.
En la CAEMCO también piensan que la clase media sanjuanina, "que más o menose trata de hacer las cosas encuadradas en un marco de legalidad", ahora tiene otras prioridades que son llegar a fin de mes, vestirse, alimentarse y mandar los chicos a la escuela. La vivienda no está en esas prioridades.
En el futuro mediato, los constructores no creen que haya una reactivación del sector. Gili dijo que ante un horizonte tan incierto del país, no le conviene a una familia arriesgarse a iniciar una construcción de vivienda. “No es momento de embarcarse en una construcción a no ser que uno tenga una línea de crédito muy segura. O que tenga los fondos guardados y tenga la necesidad de construir. No es viable en estos momentos, a no ser que sea como inversión, que ya se está hablando de otra cosa”, aseguró.