La Avenida Libertador atraviesa un proceso silencioso que preocupa al sector inmobiliario de San Juan. En la vereda Sur, entre Salta y Santiago del Estero, tres inmuebles están en venta -entre ellas dos casas- desde hace meses y, junto a ellas, un edificio luce un cartel de alquiler. La postal se repite en la vereda norte y en otras cuadras céntricas de la arteria, como las de Jujuy y Aberastain, donde hay varios avisos de venta y alquiler.
La "depreciación funcional" que sufre una vereda top de Avenida Libertador por las casas en venta
Tres inmuebles en venta y otro en alquiler sobre la vereda sur de Avenida Libertador, entre Salta y Santiago del Estero, reflejan un fenómeno que preocupa al sector inmobiliario. La “depreciación funcional” de las viviendas céntricas, que pierden atractivo como residencias y enfrentan dificultades para transformarse en comercios.
Este diario habló con referentes del rubro, y uno de ellos habló sobre este fenómeno, que tiene un nombre. Se trata de la “depreciación funcional”, como lo definió Esteban Costela, presidente del Colegio Público de Corredores Inmobiliarios. “Las casas del centro ya no cumplen la función para la que fueron concebidas, como vivienda familiar”, indicó. Para la autoridad, quien compra sobre Libertador lo hace para montar un comercio, una clínica o un estudio. Si no encuentra rentabilidad, la propiedad termina perdiendo valor, aunque el precio parezca justo.
Costela explicó que esto afecta incluso a inmuebles bien ubicados que se ofrecen a precios por debajo del mercado y que, aun así, no consiguen interesados. “Me ha pasado tasar propiedades sobre Libertador, ajustarlas para que estén por debajo de lo que deberían valer y no lograr venderlas. Es un problema de mercado, no de precio”, señaló.
El dirigente también advirtió sobre el impacto que tiene el costo de demoler viviendas antiguas, que puede superar los 30 millones de pesos. “Para un desarrollador muchas veces resulta más rentable comprar un terreno vacío que invertir en una casa que tiene que demoler”, afirmó.
En diálogo con este medio, Iván Orozco, director internacional y coordinador de Estadísticas de la Federación Inmobiliaria Argentina, coincidió en que el problema no es la falta de interés por el centro, sino el alto valor de estas propiedades. Manifestó que son casas grandes, de 300 metros cuadrados o más, y eso eleva mucho los montos.
Orozco destacó que estas propiedades difícilmente vuelvan a usarse como viviendas familiares. Para el referente, quien compre una casa sobre Libertador no va a vivir ahí, salvo que la transforme en departamentos. Como alternativa, y coincidiendo con Costela, la única opción rentable es destinarla a un uso comercial o institucional.
Ambos referentes coincidieron en que el mercado se enfrenta a un cambio cultural: las familias que alguna vez soñaron con vivir sobre la principal avenida de San Juan hoy buscan tranquilidad y espacios verdes en barrios cerrados o zonas más alejadas como Rivadavia y Santa Lucía.