La crisis económica afecta a todos los sectores por igual, sin discriminar. La falta de dinero circulante, el aumento de precios en góndola, la actualización de alquileres y el incremento del costo de vida en general no va en sintonía con los ingresos, por lo que hay algunos rubros que padecen más que otros. Las trabajadoras sexuales de San Juan están registrando lo que definen como la peor crisis de los últimos años.
La crisis golpea a las trabajadoras sexuales de San Juan: la caída de clientes supera el 90%
La referente de AMMAR San Juan, Mónica Lencina, brindó un panorama de la compleja y dramática situación que atraviesan las trabajadoras sexuales.
En diálogo con Tiempo de San Juan, Mónica Lencina, referente de AMMAR (Asociación Mujeres Meretrices de Argentina), confirmó que en lo que va del año se ha profundizado la crisis en las calles. “Ha habido un párate del 90%. Es mucho lo que se ha frenado la actividad. Se la está pasando muy mal. Las compañeras llaman a la organización todos los días solicitando ayuda porque no llegan con el plato de comida, no les alcanza para mandar a los chicos a la escuela. Estamos pasando una situación bastante crítica y no sabemos cómo revertirla, porque todos los días es algo nuevo, todo sube y todos los días se complica más”, detalló.
Y continuó: “Pasan la noche completa y se vuelven a sus casas sin un peso. Así de crítica es la situación. Las compañeras que están en los departamentos están más complicadas, endeudándose porque no llegan a cubrir ni el alquiler”.
Si bien Lencina recuerda que durante la pandemia se vivieron momentos duros, debido a que no se podía trabajar, no se compara con la actualidad. Esto se debe a que en aquel entonces había asistencia tanto del Estado como de ONG y organismos privados debido a que se trataba de una situación sanitaria excepcional, mientras que en la actualidad no existe ese tipo de ayuda.
Ante esto, desde AMMAR se están realizando diversas gestiones para poder brindar algún tipo de asistencia a las trabajadoras sexuales de San Juan. Bajo la entidad hay 230 afiliadas, que todos los días se comunican con Mónica con la esperanza de tener algún tipo de ayuda, pero lamentablemente la situación es compleja y no se avizoran cambios positivos en el corto plazo.
Negociaciones de tarifas y migración, el rebusque de las trabajadoras sexuales
Ante la crisis del sector, Mónica señala que aquellas trabajadoras sexuales que han contado con la posibilidad, salieron de las fronteras provinciales con la esperanza de poder mejorar su situación, pero esto no estaría pasando.
“Hay muchas compañeras que se han ido a otras provincias, para ver si pueden cambiar la situación. Algunas se han ido a Córdoba, a Santa Fe, a Buenos Aires, pero muchas de ellas han señalado que el párate es en todos lados, se está atravesando la misma situación”, remarca.
Quienes se quedan, hacen lo posible para poder hacer la diferencia. Si bien Mónica rescata que el objetivo de las trabajadoras sexuales no es “regalarse por dos pesos”, como cada una de ellas establece su propia tarifa, no descarta que hayan tenido que bajarla o llegan a acaloradas negociaciones con los clientes para poder al menos sacar lo suficiente para un plato de comida.
“Cuando hay que pagar el alquiler, y sobre todo si se tiene chicos, se vuelve cada vez más complicado todo, y me duele mucho que las compañeras llamen todos los días y no poder darles una solución. Es horrible decirles que no puedo ayudarlas. Esta todo cada vez más complicado”, finaliza Mónica.