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domingo 22 de marzo de 2026

Producción

Importación de alimentos: productores sanjuaninos, en alerta

Un par de entidades alertan que la medida de apertura de importación de frutas y verduras perjudica al eslabón primario de la producción.
Por Elizabeth Pérez

Por la escalada inflacionaria que se vive en el país, una de las medidas que dispuso el equipo económico nacional es permitir al Mercado Central de Buenos Aires abrir la importación de frutas y verduras buscando con la competencia, bajar los precios de venta al público en el mercado interno. En San Juan, productores rurales manifestaron estar contra la intervención oficial en el mercado de frutas y verduras: dicen que pone en peligro al productor que recibe una paga bastante menor a la que paga el consumidor, y que los esfuerzos nacionales deben dirigirse a controlar a los intermediarios queencarecen el producto. Incluso desde una entidad anticiparon que harán presentaciones a la Nación buscando revertir la intervención oficial en el mercado de frutas y verduras.

Juan José Ramos, desde la Asociación de Viñateros y Frutihorticultores de San Juan, mencionó que sus asociados están “muy preocupados” porque temen que se termine importando uvas, tomates para consumo en fresco y otras verduras u hortalizas –como ajos, cebollas, zanahorias- que se producen en esta provincia, lo que perjudicaría al productor. El dirigente, quien también es vicepresidente de la Confederación Federal Pyme, anticipó que están en contacto con otras entidades rurales para salir rápidamente con un pedido en conjunto a la Nacion.

“Tenemos socios chacareros, y no nos parece que sea la medida más apropiada la que se ha tomado. Las autoridades deberían estudiar la cadena de valor porque el productor recibe precios muy bajos cuando vende sus productos”, dijo Ramos. El argumento local es que son los intermediarios los que terminan encareciendo el precio final de verduras y frutas, ya que el productor puede llegar a recibir hasta 4 veces menos de ese valor al público.

El temor es que la gente se vuelque a comprar alimentos importados y el productor local que aún guarda uvas y hortalizas en frigoríficos, tiene pasas o tomates para consumo en fresco, entre otros productos, pierda sus ventas. “Media vez que el productor, que está esperando que le toque una buena, donde más o menos pueda recuperar algo de su ganancia, vienen ahora y le abren la importación con un dólar devaluado”, mencionó Ramos. El dirigente recordó lo que paso en el gobierno de Mazzorín cuando se importaron pollos para bajar los precios en el mercado interno “y fue un desastre”. En cambio, dijo que van a sugerir a las autoridades que se implementen ayudas para producir más en el país.

Al respecto Eduardo Garcés, presidente de la Federación de Viñateros y Productores Agropecuarios de San Juan dijo que es “de mal gusto estar cobrando retenciones e impuestos por los productos nuestros y después importando”. El dirigente integra la CAME donde desde hace años se hace el IPOD (Índice de precios en orígen y destino) donde se monitorea el precio al público de los productos de la chacra y lo que recibe el productor. Mencionó que mientras el productor recibe $1 peso por paquete, el intermediario lo termina vendiendo al supermercado en $8 y el público lo compra a $16 (precios no reales). “Todo el mundo multiplica el precio y el productor solo recibe $1”, argumentó. “Hay que dejarse de hacer estupideces con la apertura de importación. Tenemos tierras para plantar y producir alimentos para el mundo, pero las malas políticas nos tienen así de mal como estamos”, se quejó el productor.

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En el sector productivo proponen que los dólares que se piensan usar para importar productos se usen en la adquisición de fertilizantes, maquinaria y tecnologías. A nivel nacional otras entidades del campo también están alzando las voces contra la medida, entre ellas, la Confederación Rural Argentina, la Federación Agraria Argentina y la Mesa de Enlace.

Los pollos de Mazzorín

Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, su Secretario de Comercio Interior, Ricardo Mazzorín, decidió importar pollos para contrarrestar un “lock out” (un paro, pero de empresas) de los productores de pollos que querían mantener los precios altos. La inflación crecía a pasos agigantados y para intentar bajar los precios, Mazzorín importó 38 mil toneladas de pollo de Hungría. Guardó los pollos en frigoríficos alquilados que pagó el Estado, pro según las crónicas de la época, solo llegaron a venderse un 20% del total que se compró y el resto se pudrió. Se abrieron varias causas que incluían los delitos de malversación de caudales públicos y pago inadecuado de las cámaras frigoríficas. Sin embargo, en 1995 el funcionario fue sobreseído. Conclusión: los precios no bajaron y el Estado perdió plata.

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