El mercado de combustibles en San Juan está en medio de un periodo de transformación y volatilidad, marcado por la política de liberación de precios y un contexto internacional que no da tregua. Miguel Caruso, referente del sector en la provincia, aseguró que la realidad actual se aleja de los esquemas tradicionales de aumentos uniformes para dar paso a un comportamiento dinámico donde intervienen múltiples factores externos e internos.
Entre el crudo internacional y la demanda local: en San Juan, el consumo de combustibles resiste en niveles mínimos
Pese a las constantes actualizaciones, el presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles en San Juan afirmó que la caída en las ventas encuentra un límite en la necesidad de movilidad de los sanjuaninos.
En el plano global, el sostenimiento del precio del petróleo por encima de la barrera de los 100 dólares y la prolongación del conflicto en Medio Oriente impactaron directamente en las pizarras locales. Caruso señaló, en diálogo con Radio Colón, que esta situación internacional, que inicialmente se preveía de corta duración, ya lleva meses presionando los costos. A esto se suma la nueva política energética nacional de desregulación, que ha dejado a los propietarios de las estaciones de servicio en una posición de espectadores frente a las decisiones de las petroleras y el Gobierno. "Nosotros como estacioneros no somos formadores de precios y lamentablemente no estamos en esa mesa de negociación", sentenció el dirigente, destacando que los cambios impactan en los surtidores de manera automática y sin previo aviso.
Esta nueva dinámica generó una dispersión de valores nunca antes vista en la provincia. Mientras que anteriormente las estaciones privadas seguían el ritmo de la petrolera estatal, hoy el escenario es mucho más fragmentado. Según Caruso, "cada estación de servicio tiene un precio distinto", dándose situaciones donde locales de la misma bandera presentan valores diferentes según la oferta y la demanda de su zona. Esta volatilidad es tal que los porcentajes de aumento varían según el tipo de producto, ya sea nafta súper, premium o gasoil, dificultando incluso para los empresarios el seguimiento de las estadísticas precisas. "Hoy sube, mañana baja, pasado vuelve a subir; es tan dinámico el tema precio que hasta nosotros mismos nos cuesta saber el porcentaje de aumento", describió.
Respecto al Gas Natural Comprimido (GNC), el sector vivió actualizaciones recientes derivadas de la renegociación de los contratos de suministro, cuyo cálculo está ligado al precio de la nafta. Sin embargo, Caruso resaltó que se mantienen márgenes históricos de diferencia respecto a los combustibles líquidos, similares a los del auge del GNC en la década del '90.
¿Y el abastecimiento para el invierno? Las perspectivas son optimistas gracias a la producción de Vaca Muerta y a que el consumo de las estaciones representa apenas un 4% del total del gasoducto, lo que minimizaría el riesgo de cortes ante bajas temperaturas, siempre que no ocurran eventos excepcionales en la infraestructura, dijo el empresario.
Finalmente, el análisis del consumo muestra una tendencia de contracción cada vez que se produce un ajuste, aunque el mercado parece haber llegado a un piso. Caruso observó que, a pesar de los aumentos, existe un límite en la caída de ventas porque "la gente se tiene que mover igual" y no puede prescindir totalmente del vehículo. No obstante, la incertidumbre persiste tanto para el cliente como para el estacionero, quienes deben adaptarse día a día a un mercado donde la única constante es el cambio.