En un año donde la vitivinicultura mostró señales de crisis, la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita) decidió una jugada estratégica y no le fue mal. Con una cosecha 2026 calificada como “compleja”, la cooperativa sostuvo su actividad en San Juan con el mosto, triplicó su nivel de elaboración y reposicionó a la histórica bodega Resero.
Cosecha difícil, una jugada estratégica en Resero y el salto de Fecovita en San Juan
En un contexto de caída en la industria y bodegas que limitaron su actividad, Fecovita triplicó su elaboración en San Juan y reconvirtió la bodega Resero en un polo casi exclusivo de mosto.
La visita relámpago de su presidente, Rubén Panella, en la mañana de este miércoles 15 de abril dejó definiciones claras. Mientras en otras plazas la producción caía -especialmente en Mendoza-, en San Juan la compañía pasó de procesar 9 millones de kilos de uva a cerca de 25 millones. Un salto que le permitió captar entre el 8% y el 9% de toda la cosecha provincial.
“Recibimos la uva a todos los productores que se acercaron”, explicó Panella, rodeado por directivos de la cooperativa, dejando entrever el trasfondo de la jugada: muchos viñateros se habían quedado sin bodegas donde entregar su producción. En ese escenario, la bodega Resero en Albardón funcionó como un verdadero “refugio” en medio de la crisis.
Metamorfosis de Resero: de bodega tradicional a planta de mosto
El cambio más profundo de uno de los jugadores fuertes de la vitivinicultura sanjuanina no fue el volumen, sino el perfil productivo. La planta que tiene en Albardón dejó atrás su rol tradicional ligado al fraccionamiento de vino en tetra brik -un mercado en franca caída por el descenso del consumo mundial- y se reconvirtió casi por completo.
“Se ha especializado toda la planta de Resero en la elaboración de mostos”, confirmó Panella. Agregó que la decisión implicó trasladar maquinaria a Mendoza, concentrar allí el negocio del vino envasado en forma más reducida, y apostar fuerte en San Juan por un producto con mejor salida exportadora. El mosto, que muchas veces fue relegado frente al vino, se convirtió en una pieza clave para sostener el negocio.
El aumento en la elaboración también tuvo impacto directo en el empleo, especialmente en trabajo temporario durante la vendimia, indicó el directivo. A eso se sumó una mejora en la capacidad industrial: mediante acuerdos con otras plantas, como la mostera sanjuanina MCA, Fecovita elevó su capacidad de concentración de mosto de 3.000 a 4.000 toneladas mensuales.
Números alentadores
El giro que dio Fecovita la sacó a flote en San Juan. Según Panella, la cooperativa logró cerrar 2025 con números positivos: mientras las exportaciones cayeron 2,7% según el INV, Fecovita tuvo un crecimiento del 30% en sus ventas al exterior. “Cuando otros apostaron a que la industria se caía, nosotros apostamos a crecer”, resumió Panella.
“Continuamos apostando a las exportaciones, sobre todo de mostos y de graneles que son la forma que tenemos de disminuir los stocks, que es lo que está realmente afectando a todos los productores que representamos. Y nuestro objetivo principal como empresa es que al productor le vaya lo mejor posible”, dijo Panella.
El foco ahora está puesto en profundizar ese camino, con mercados como Europa y Canadá en la mira y un objetivo claro: seguir aumentando el volumen exportable y reducir el peso de los stocks de vino apostando a la elaboración de distintos tipos de mostos.
Por lo pronto, la empresa ya anticipa que la apuesta en San Juan continuará y que la expectativa para el próximo año es “seguir creciendo fuertemente”, adelantó el presidente.