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jueves 9 de abril de 2026

Por la coronacrisis

Un mítico local de antigüedades de Capital cerró y se convirtió en verdulería

En microcentro el negocio era conocido porque tenía objetos que ya casi no existen y en cada pasillo se podía revivir una parte de la historia ¿Es el fin de las antigüedades?
Por Redacción Tiempo de San Juan

Marcelo Lliteras era el dueño del conocido local de antigüedades ubicado en calle Mendoza a metros de Libertador. Originalmente el hombre se dedicaba a la fabricación de muebles pero su afán por la historia y los objetos antiquísimos lo llevó a poner en funcionamiento uno de los pocos locales de antigüedades de la provincia. El hombre tiene una afición por las cosas antiguas y en su local había de todo. Desde un sifón con la cabeza de plomo a un televisor con forma de casco de astronauta que lanzó la empresa Philips cuando el hombre llegó a la luna, en ese local había de todo tipo de objetos y muchas veces más baratos de lo que aparecían publicados en los sitios de compra y venta de internet. 

Muchos de los clientes que entraban por el local lo hacían tal vez en busca de un repuesto o algún objeto que ya no se fabrica, pero les era inevitable quedarse un rato más de previsto por la fascinación que les causaba algún reloj del siglo pasado o una cámara de fotos que ya no existe, o un tocadiscos que todavía funcionaba a la perfección a pesar de todos sus años. Había de todo. Juguetes como el topo Gigio, camas, heladeras, sifones de cabeza de plomo, planchas de carbón, un fusil Avancarga del año 1830, tocadiscos, tachos lecheros, una amplia gama máquinas de foto del siglo pasado, libros y hasta las llantas de un Ford “A” de 1935. Todo era parte del "tesoro" que ahora pasó a segundo plano desde que Marcelo puso la verdulería hace una semana atrás.

El contexto económico que trajo la pandemia fue devastador para varios rubros que no aparecieron – y difícilmente lo hagan – en la lista de actividades exceptuadas. Tal es el caso de Marcelo y su local de antigüedades ahora convertido en verdulería. “No me quedó otra, la situación está realmente muy mal y con esto por lo menos tengo que apuntar a generar algo de plata, solo algo para pagar el alquiler y la comida porque no se crea que se gana mucho vendiendo verduras”, afirmó Lliteras a este diario.

Pero las dificultades económicas no fueron lo único que tuvo que enfrentar este trabajado, porque como el mismo afirmó “hubo gente mal intencionada que vino a criticar lo que estaba haciendo, como si estuviera haciendo algo malo. Yo la verdad es que no entiendo lo que piensa la gente, porque lo único que hago es trabajar. Yo no recibo ningún tipo de ayuda y solo genero lo que voy haciendo en el día con mis propias manos”, contó Marcelo que recibió algunos comentarios negativos de peatones que pasaban por el local y lo tildaron de "oportunista". 

Más allá de eso, las malas intenciones no merecen ser resaltadas y el foco del asunto se traslada a la posibilidad del cierre definitivo del conocido local del centro. A lo cual su dueño dijo que “por un largo tiempo vamos a estar cerrados, no sé con precisión que pueda pasar, pero por ahora todas las antigüedades están guardadas y solo vamos a dedicarnos a esto”, señaló Marcelo mientas acomodaba los vegetales en una antigua estantería que antes estaba a la venta.    

 

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