Varios kilos de fruta son los que está tirando la familia Neira, en La Otra Banda, Jáchal, capital del membrillo sanjuanino. ¿Los motivos? Este año hay superproducción, los precios están por el piso y no se pudo vender. Es necesario cosecharlos del árbol y enterrarlos para evitar la proliferación de plagas, mosca de los frutos y carpocapsa.
La foto que indigna: tiran 9 millones de kilos de membrillo
Productores y elaboradores calculan que 9 millones de kilos de fruta se perdieron este año por estos motivos en todo el departamento, cifra proyectada en base a la cantidad de hectáreas sin cosechar y al volumen producido por hectárea.
La triste imagen fue capturada por el fotógrafo Roberto Ruiz, que la calificó como “pornográfica”.
“Es un término que me atrevo a usar porque se me vienen a la mente los millones de niños con hambre en el mundo. En Jáchal se pierden este año cerca de 9 millones de kilos de membrillo porque el precio del mercado no da ni para el trabajo de cosecharlo”, dijo Ruiz.
Tiempo de San Juan publicó en abril una crónica sobre la difícil situación que atraviesan los productores y un logro importante este año: la elaboración de varios millones de kilos en dos escuelas agrotécnicas y su conservación para vender a futuro, cuando el precio mejore. Pero no todos los productores accedieron a ese beneficio esta temporada.
Sin embargo se está trabajando para que esta trágica escena no se repita el año próximo.
“Estamos trabajando entre todos, Ministerio de Educación, Ministerio de Producción, INTA, Ministerio de Minería, Municipalidad, Sanidad Vegetal, para crear una comisión de emergencia sanitaria para ver cómo encaramos primero el control de plagas porque al haber más membrillo, aumentaron este año las plagas, y después para ampliar las líneas de producción y poder procesar más membrillo cuya pasta se puede conservar por 2 años”, dijo Iván Jácome, director de la escuela agroindustrial Videla Cuello y rector del instituto superior San Isidro, de Jáchal.
Pero la urgencia es ayudar ya a los productores que este año perdieron su cosecha membrillo. Es que no se trata sólo de cosechar y enterrar, es necesario echar cal a esa fruta para que las plagas no vivan, de lo contrario es ayudarlas. Sólo en el caso de la familia Neira necesitarán 40 bolsas de cal para una producción que no les aportó ni un centavo.
Jácome contó que en la escuela agroindustrial se han invertido $6,5 millones en maquinaria y ahora están en proceso de compras por $15 millones más, “para conseguir maquinaria y un zepelín porque las autoridades entendieron que teníamos que ampliar, que era la forma de rescatar la producción. Si logramos esto se salvan todos porque con las líneas funcionando a full se salva el 70 % de la producción que podremos elaborar en las escuelas, mientras que el 30 % restante es el que se logra vender al mercado normalmente”, explicó.
Con la elaboración de pulpa de membrillo en las escuelas, con conservantes, se puede guardar hasta 2 años para vender.
Esta temporada comenzó con un valor de $3 para el kilo de membrillo, después bajó a $1,20 y al final no había a quien vender.
“Hubo una cosecha record de volumen, pronto se saturaron las fábricas y el periodo de cosecha es muy corto, sólo 40 días entonces se satura el mercado”, explicó.
Ruiz apeló a la esperanza: “Es hora de ser positivos frente a esta situación que es un problema de todos, creo que todas las ideas son válidas para superar este momento”.