En Chilecito las construcciones modernas se mezclan con las viejas casas de adobe y la gente mantiene la serenidad de las ciudades del interior, con un espíritu abierto y generoso que hace sentir al visitante como si hubiera nacido en esa tierra.
La Rioja sigue los pasos de San Juan y Mendoza y crece con su propia evaluación de vinos
A 200 kilómetros de la capital de La Rioja, el pico de Famatina en la cordillera de Los Andes, al Oeste, y el cordón de Velasco al Este, el clima y el suelo convirtieron a este valle en el más importante productor vitivinícola de la provincia. Es allí donde, gracias al apoyo del Gobierno de la provincia de La Rioja, a través del Ministerio de Planeamiento e Industria en coordinación, a cargo del ministro Rubén Galleguillo, con el CFI, se realiza la edición XII de la Evaluación de Vinos del Norte 2018 y la II Evaluación de Torrontés Riojano.
“Empezamos en el 2007 con una pequeña idea de un grupo de jóvenes nucleados en CARPA (Cámara Riojana de Productores Agrícolas) y en el Centro de Desarrollo Vitícola de Chilecito, pensando en que teníamos que potenciar a La Rioja y a los vinos del noroeste dentro de la vitivinicultura nacional, copiando a los vecinos de San Juan y Mendoza que todos los años le ponen mucho énfasis a este tipo de evaluación para mostrarse en el país y en el mundo. Veíamos que nuestra zona no lo estaba haciendo. Así nació, con un evento de 50 personas y 10 muestras, y hoy tenemos 120 muestras concursando y más de 600 personas que participarán en la cata durante la noche de premiación”, contó Mario González, presidente de CARPA.
La evaluación es rigurosa y se ciñe a los reglamentos de la OIV, incluso participan dos expertos internacionales, Alain Razungles y Leocir Bottega; también fue jurado la ingeniera Claudia Quini, Directora de los Grandes Concursos de Vinos de Argentina y Vicepresidenta de la OIV. “Queremos mostrarle al mundo la gran calidad de vinos que se producen en esta zona”, destacaba Mario.
La Rioja es el tercer productor vitivinícola del país, después de Mendoza y San Juan, con 7.428 hectáreas y Chilecito concentra casi toda la actividad. Desde hace dos años decidieron poner en foco en su varietal insignia, el Torrontés Riojano. “Queremos valorizar nuestra variedad emblema, hace dos años se hizo el primero, fiscalizado y patrocinado por la Organización Internacional de la Vid y el Vino y por reglamento no se puede hacer todos los años. Tenemos muestras de todas las provincias, de Neuquén, Mendoza, San Juan, Catamarca, Salta Tucumán y de Jujuy además de las de La Rioja. Creo que será muy bueno para seguir potenciando este varietal blanco que es el compañero del Malbec a la hora de salir al mundo a mostrar vinos argentinos”, dijo González.
Acá los productores aseguran que el Torrontés Riojano encuentra en su tierra la mejor expresión porque tiene las mejores condiciones de suelo y clima, gran radiación y amplitud térmica que lo llevan a desarrollar una uva con sus mejores virtudes y un vino fresco, fácil de tomar, que permite al consumidor tener el agrado de disfrutarlo y volver a repetir. “El consumo del vino blanco ha
caído en los últimos años y el Torrontés como variedad autóctona surge del cruzamiento del Moscatel de Alejandría y Criolla Chica, esto determinado por ADN. Pero la verdad es que hay también muy buenos vinos en Neuquén, en el concurso anterior San Juan ganó una medalla de oro, entonces más que la zona queremos defender un varietal que creemos que lo tenemos que potenciar”, destacó el productor.
EVINOR fue creciendo cada año y los enólogos fueron subiendo los puntajes, nació con un promedio bueno pero ahora es excelente, aseguraron. Hay una devolución a cada bodega que presentó muestras realizada por los evaluadores que sirve para que el productor pueda mejorar.
Son días de fiesta entre viñateros y bodegueros en la tierra de los caudillos.