-El fin de semana pasado fue explosivo en el consumo de turismo interno. La bondad que tiene este mecanismo es que no sale plata de la provincia o que, al menos, no sale tanta. Estrictamente no hay mucho incremento de ingresos (algo siempre habrá), porque lo que se gasta en Calingasta, Barreal, Rodeo o Valle Fértil se deja de gastar en la ciudad. Así es como que la ciudad permaneció vacía durante los tres días. "Ni el gato" reza el dicho popular. Así es como que la caravana de autos regresando el lunes por la tarde recordaba ciertos momentos de la costa en verano. Pero por lo menos el dinero circula aquí y no se va. Distinto es el caso de las recientes convenciones como la Unión Iberoamericana de Municipalistas que saturó las mejores comodidades al punto que los planteles de fútbol de River y Rosario Central tuvieron que conformarse con hoteles de menor calidad. Es plata fresca que también recibe la gastronomía.
Cosas a tener en cuenta antes de criticar el costo del turismo interno
En Barreal hay un negocio que sirve de ejemplo: el costo fijo de mantener un negocio bien parado a la espera del turista ocasional. Hay abusos, en general no. Ruta 150: para llegar, y también para pasear. Y la palabra clave para mantener la obra pública. Por Ricardo Olivera.
-En cuanto a los precios de proveeduría en los departamentos aislados como lo son hasta ahora el Valle, Calingasta e Iglesia mucha gente se queja de que son altos en general y en algunos casos muy altos. Es verdad, pero la crítica no tiene en cuenta que, en esos lugares, poner un negocio cuesta lo mismo que aquí o más pero las ventas son mucho más pequeñas, por lo que amortizar el capital original requiere de mucho más tiempo o de una mayor carga a los precios. Pongamos un ejemplo. Montar una estación de venta de combustible requiere los mismos tanques, los mismos equipos, los mismos sistemas de seguridad, los mismos salarios de los empleados que en cualquier otra parte. Pero se vende en un mes lo que en la ciudad se vende en un día para una estación del mismo tamaño. No es solo llenar un termo de agua sino mantener el tanque funcionando con electricidad todo un mes.
-El costo del flete es también importante pero no tan decisivo como la incidencia de los costos fijos que se deben afrontar se venda o no se venda, se venda mucho o poco. El costo fijo, aquél que se forma al abrir el negocio, pasa a ser una componente clave, mucho más que el costo variable, que es el que depende de la cantidad mayor o menor de ventas. El turista espera tener en los departamentos alejados el mismo servicio y la misma calidad y variedad de productos que en San Juan, pero para ello el comerciante debe realizar una inversión en stock que sabe que no venderá fácilmente en el mercado local. Eso tiene un precio. En Barreal hay un negocio ejemplo, que tiene de todo y de la mejor calidad, desde carnes hasta mariscos congelados, desde frutas exóticas como mangos o ananá, fiambres ahumados y todo tipo de bebidas espirituosas y aperitivos. No faltan las verduras frescas ni los enlatados delikattessen. ¿Cuánto debe invertir el dueño para mantener ese stock a la espera de un golpe mensual de paladares exigentes? Eso tiene un precio y se debe pagar. Una larga inmovilización de stock es lo mismo que tener la plata bajo el colchón sin ganar interés. En un negocio, para no descapitalizarse, uno le debe cargar el interés que ese capital hubiera devengado puesto en el banco. Si eso no va a parar al precio, el negocio no durará mucho. En algunos casos puede que haya abuso pero en general no es así. Beber un refresco carbonatado en medio del desierto no cuesta lo mismo que frente a la fábrica madre en Atlanta. Nunca fue ni será así.
-En Mar del Plata hay un monumento histórico nacional llamado "La Casa del Puente". Lo mandó construir el arquitecto Amancio Williams para residencia de su padre Alberto. El nombre le viene de que, justamente, es una casa pero a la vez un puente que cruza el pequeño "Arroyo de las chacras". Se supone que un puente es un espacio de tránsito, de vínculo entre dos puntos y no un lugar de residencia. De ahí la originalidad de ese proyecto tan festejado como lugar turístico y que alguna vez fue edificio de una radio del zar Alejandro Romay, ex propietario de Canal 9. La ruta 150 es una suerte analogía con esa casa. Su belleza intrínseca la va a convertir en un lugar de visita en sí misma y no como un camino para llegar a algún lado, sea a Jáchal hacia el oeste o a La Rioja-Córdoba hacia el este. Muchas veces se va a escuchar "vamos a la 150" como un programa de salida de fin de semana y es probable que ese recorrido exótico de curvas, puentes curvos y túneles en medio de los bordes del parque triásico de Ischigualasto deje beneficio tanto a Jáchal como a Valle Fértil aun antes de que la ruta cumpla el papel para el que fue creada, el paso a Chile por Agua Negra. A partir de esta semana, San Juan tiene un nuevo y exótico atractivo turístico, como la Casa del Puente.
-Aunque parezca un juego de palabras, en San Juan ha sido y es posible la construcción de obra pública en general y de las viviendas populares, gracias al sistema de redeterminación de costos y no al reajuste o a las actualizaciones. Hoy, tanto la obra pública como las viviendas están siendo la amortiguación de la caída minera. Tanto, que gracias a eso el Subsecretario de Trabajo Roberto Correa Esbry pasará un fin de año más tranquilo que lo que fue el invierno. Un reajuste o una actualización supone la admisión de la inflación, lo que no sería malo, pero trae la dificultad, que sí es mala, de consolidarla. Cuando llegan los planes de estabilización, que siempre llegan, hay fuertes dificultades para restablecer un orden correcto de los precios relativos. A ese problema se enfrentó el ministro Sorrouille que debió acudir a un complejo sistema de desagio para que no hubiera ganadores y perdedores con la estabilización. El reajuste también supone la justicia del cálculo y la existencia de un índice general, de un coeficiente a aplicar al costo para reajustarlo. Otro problema.
-Contrariamente, el método de la redeterminación es más práctico, admite que hay inflación, pero no la cristaliza porque las actualizaciones de costos se pueden frenar en cualquier momento o en períodos cortos desde uno a tres meses. ¿Cómo funciona? No se establece el costo final de una obra sino que se van certificando y pagando períodos breves y las eventuales correcciones son siempre para adelante y nunca para atrás. El mecanismo se dispara automáticamente cuando los costos de los insumos de la construcción han subido por encima de un porcentaje predeterminado por las partes en el contrato. Desde que rige, hubo varias modificaciones de plazos y porcentajes. Experiencia de vivir con inflación y una forma de seguir trabajando en medio de la turbulencia.
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