Pasaron 10 años del episodio en que un jugador de Alianza fue atacado por futbolistas de San Martín al finalizar un partido y al cabo de 8 años de litigio, la Justicia falló en favor de la víctima de las agresiones, que demandó al club verdinegro por daños y perjuicios y por sufrir una incapacidad, producto de la golpiza. Así lo resolvió la Corte de Justicia, que intervino en última instancia para actualizar los montos de la indemnización.
Tras 10 años de la violencia, San Martín fue condenado a pagar $62 millones a un jugador de Alianza
La sentencia fue de la Corte de Justicia, que ordenó el pago por daños y perjuicios y por la incapacidad que sufrió el demandante, tras un ataque de futbolistas verdinegros.
El juicio que acaba de finalizar con el dictamen de la máxima autoridad inició en 2017, cuando Matías Merino Mallea demandó a la institución de Concepción que no resguardó su seguridad en un evento deportivo. En aquel entonces, el joven deportista tenía 16 años y, por los golpes que recibió de parte de los locales en el interior de la cancha, sufrió una fractura en la nariz y -como consecuencia- una incapacidad sobreviniente del 7 por ciento.
La causa tramitó en la justicia civil y fueron los jueces de la Sala I de la Cámara Civil, compuesta por Oscar Otiñano y Juan Carlos Noguera, quienes le dieron la razón al demandante. Los magistrados hicieron referencia a la violación de la Ley de Espectáculos Deportivos, que sostiene que las entidades o asociaciones participantes de un espectáculo deportivo son solidariamente responsables de los daños y perjuicios que se generen en los estadios.
Pese al fallo a favor de Merino Mallea, desde el club se estima que apelaron la sentencia y la disputa llegó a la Corte. Allí, los cortistas que intervinieron no cuestionaron la decisión de la cámara inferior, sino que el monto de la indemnización. Por ello y al cabo de la actualización, determinó que San Martín le pagara los 62 millones de pesos.
Acorde la información publicada en 0264 Noticias, el monto ya fue pagado y cancelado al demandante, cuyo caso marca un precedente para hechos de violencia en medio de eventos deportivos.