Sentado en la vereda de calle Esteban Echeverría, a metros del portón que da ingreso al Estadio Serpentario, Augusto Pérez Garro se quiebra al recordar su pasado en los pasillos del Club Sportivo Desamparados. Habla de Ernesto “Polaco” Sarmiento, un viejo jugador y casero de la institución, y los mate cocido y semitones que le preparaba de merienda cuando era apenas un niño. También se acuerda de su mamá, quien enviudó joven con 5 niños a los que mantener, y las veces que lo trasladaba en su moto Zanella hasta la puerta del club. También tiene presente su pasado en el paravalancha, en la popular, y los eternos viajes en bondi acompañando a los colores. “Abrí los ojos y ya estaba en Desamparados”, confiesa el hincha que se transformará en presidente puyutano.
Quién es el hincha que se transformará en presidente de Desamparados
Tato, como lo conocen en el Barrio Patricias Sanjuaninas y sus alrededores, será desde este jueves el nuevo mandamás del Víbora. Sin competidores, asumirá en lugar de Juan Valiente, el cuestionado dirigente que se abocará a la Liga Sanjuanina de Fútbol. “Que la gente me proponga es una sorpresa y un alago, a su vez una gran presión y responsabilidad. Desamparados es algo muy fuerte, es un sentimiento muy caro. Pero se tienen que terminar los aventureros. A esto hay que tomarlo con mucha responsabilidad y cariño”, asegura el protagonista.
Aunque tiene experiencia dirigencial –desde hace 12 años preside la Unión Vecinal del Barrio Aramburu-, dirigir los destinos del club de sus amores será un desafío mayor por lo que significa el escudo en su vida. Augusto es hincha desde la cuna, socio desde los 16. Cuenta que se sumó al padrón de Sportivo Desamparados cuando cobró su primer sueldo en un lavadero. “La condición societaria la sostengo hasta el día de hoy. Soy el socio N°376. Me acuerdo que me fui caminando al club y me dieron un cartoncito blanco con una foto abrochada”, agrega.
Pero el sentimiento viene por herencia. Su abuelo materno fue Arturo Garro, uno de los socios fundadores del club. Un fuerte vínculo por el que prácticamente aprendió a caminar en el Serpentario: “Crecí en Sportivo y viví toda la vida en el Barrio Aramburu, un barrio puyutano por excelencia. Muchos de los amigos de la vida, con los que sigo compartiendo cosas importantes, los hice acá adentro. Como yo era el más chico de 5 hermanos y mi mamá no podía pagar una niñera, muchas veces me dejaba en la cancha. Sabía que allí estaba seguro y que mis hermanos después me podían pasar a buscar”.
Augusto pasó por todos laso: por el campo de juego, por la administración y hasta por popular de Sportivo Desamparados. Dice que nunca se identificó como “barrabrava” pero reconoce haber pasado un largo tiempo en el paravalancha. “He sido muy feliz alentando y viajando, y no lo negaría porque es negar parte de mi esencia. Pero nadie puede decir que vendí una entrada o apreté a alguien, o estuve en algún molinete cortando tickets. No tengo nada”, expresa.
Ahora dejará la tribuna para ocupar el sillón grande de la institución. Este jueves será la Asamblea y de no haber sorpresas, se transformará en el nuevo presidente del club de su infancia, de su vida: “No comparto que los dirigentes tengan que tener plata para presidir un club. Los clubes deben ser manejados por hinchas y gente vinculada afectivamente, teniendo o no espalda económica. Le digo al hincha de Desamparados que se arrime al club y que no espere a ser convocado. En este momento, el club nos necesita a todos”.