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viernes 3 de abril de 2026

Historia

Quedó ciego y encontró en el deporte un motor de vida: hoy con 58 años, se le anima al triatlón más duro del mundo

Omar Rodríguez, el primer triatleta ciego que tiene la provincia, disputará la exigente prueba que se desarrollará el domingo 7 de abril en San Juan.

Por Carla Acosta

“Quedarme ciego fue un golpe durísimo, me costó prácticamente dos años aceptarlo. Yo quería ser arquitecto, pero ya no iba a poder serlo. Tampoco colectivero. Entonces pensé y me pregunté qué otra cosa podía hacer, y bueno, apareció el deporte”. Para Omar Rodríguez, el deporte fue su tabla de salvación. Por una vasculitis que prácticamente destruyó sus retinas quedó ciego cuando apenas tenía 13 años y si bien se aferró a volver a ver, una operación fallida que sufrió cuando ya tenía 20 años echó por la borda cualquier esperanza. Desde entonces comenzó a andar en bicicleta y a sentirse vivo. Luego sumó el pedestrismo y la natación, para luego convertirse en el primer triatleta ciego de la provincia. Hoy con 58 años y varias carreras a cuesta, se le animará una vez más a la carrera más dura del mundo: el Ironman 70.3.

Omar será uno de los pocos sanjuaninos con discapacidad que disputará la exigente prueba de triatlón, a disputarse el próximo domingo 7 de abril. El circuito comprendido constará de 1,9 kilómetros de natación, 90 kilómetros de ciclismo y 21 km de atletismo, recorriendo lugares emblemáticos de la provincia. Claro que Omar no estará solo, sino que buscará completar el desafío acompañado de la nadadora Rosa Mulet y el paratleta mendocino Mario Gutiérrez. Diego Manrique será su piloto, su guía, en la bicicleta.

“Hago ciclismo nada más. En 2018 intenté volver al triatlón, pero las rodillas y los tobillos ya no me respondían. Y como yo a esto lo hago para sentirme bien, para divertirme, no quería estar todo adolorido. La última vez que competí en triatlón estuve tres días en la cama, sin poder caminar ni salir. Entonces ahora compito con Rosita, quien ha ganado medallas a nivel nacional, y Mario, quien está en sillas de ruedas y es un groso también”, contó el protagonista a Tiempo de San Juan.

Será su tercer Ironman en San Juan, pero vive la previa con la misma adrenalina y expectativa de siempre. En 2022, la primera edición que tuvo como sede a la provincia, hizo podio al imponerse en su categoría y hasta cosechó el mejor tiempo en la clasificación general de postas. El año pasado logró una vez más el primer puesto en su categoría, ya en un equipo integrado por paradeportistas. “Este año trataremos de meternos dentro de los 10 primeros de la general”, anticipó.

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Si de vencer obstáculos se trata, Omar es prácticamente un experto. Desde que se sumergió al mundo del deporte intentó divertirse, pero también mejorar competencia tras competencia. Antes de perder la vista andaba en bicicleta y participaba de los deportes que comúnmente se practican en el colegio, como atletismo y handball, pero lejos del profesionalismo con el que se lo toma hoy con 58 años de edad.

“Primero empecé con el atletismo. Mi guía en ese momento era Nelson Castañeda, papá de Tomás Castañeda, a quien le hablé de mis intenciones de aprender a nadar. Ya en unos meses empecé a nadar y me sumé al equipo de triatlón con el profesor Eduardo Ortega y su esposa Mónica Bernal. Ellos me enseñaron a nadar y me prepararon inicialmente a nivel competitivo”, contó Omar.

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Desde principios de los ´90 empezó a participar de distintas competencias. Su debut oficial fue en Córdoba, pero luego participó de múltiples eventos de triatlón a lo largo y ancho del país; también compitió en Chile, nadando en el océano Pacífico. Luego tuvo un parate por algunos años y en 2008 retomó la actividad, ya directamente enfocado al cien en el ciclismo adaptado, deporte que lo mantiene entretenido hasta hoy.

"El deporte para mí es vivir la vida. Yo me siento vivo a través del deporte. A mí me significa muchísimo porque yo de salud me siento espectacularmente bien. Yo con 58 años me sigo sintiendo un pibe de 25. Sigo compitiendo en alto rendimiento, he conseguido muchísimo a través del deporte como viajes, amigos y logros a nivel deportivo. Y he logrado sentirme bien sabiendo que he podido incentivar a mucha otra gente para que pueda meterse también a practicar deporte. Me queda la satisfacción de que he servido de algo. Estoy esperanzado en que esto dure por mucho tiempo más", expresó el ciclista.

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Ahora va camino a su tercer Ironman, con la fortaleza que lo caracteriza. Y no olvida a los suyos: "El agradecimiento es para quienes me apoyan desde hace muchísimo tiempo, al señor Pablo Meglioli, a Silvia Maldonado, que fue la primera persona que se metió al agua conmigo, y también a Cicles Manrique, quienes me asisten mecánicamente. No me quiero olvidar de Rubén Ramos, quien me dirige, y de toda la gente de la Secretaría de Deportes, como Pablo Tabachnik, Pichu Riveros y fundamentalmente, Eduardo Cerimedo, quien permitió que este año podamos estar en la competencia".

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