"Me encantaría hacer lo mismo que hizo mi papá", dice entusiasmado Juan Ignacio Saldaño, el hijo mayor del "Chino". Ya con 13 años y un porte que sorprende a propios y extraños, con la misma pilcha con la que su padre se lucía en la ruta y en la pista en su armario, lista para el heredero, el jovencito habla de sus sueños y cómo la semilla que su padre sembró casi diez años atrás ya empezó a dar sus frutos .
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Los Saldaño: el ciclismo que revive en la sangre
Juani, como lo conocen en su familia y el ciclismo, retornó a su viejo amor o a ese que le inculcó su papá ya no como espectador, sino como protagonista. Y no lo hizo solo, porque en realidad el primero que se prendió a la ruta fue su hermano Juan Martín, de 9 años. Ambos venían de practicar por mucho tiempo fútbol, pero de un día para el otro se entusiasmaron con la bicicleta y con el apoyo incondicional de su mamá Verónica, pusieron primera.
"Yo empecé en el ciclismo de muy chiquito, mi papá me sacaba a entrenar. Pero cuando falleció dejé todo, ya no contaba con la misma esperanza. Ahora estoy de vuelta. Mi hermano tenía ganas de volver y lo seguí. En realidad hace mucho tiempo que quería volver a practicar ciclismo, pero no me expresaba, era algo que lo tenía guardado", dice el mayor, con un poco de timidez.
Juan Martín arrancó con algunas presentaciones en el Torneo Petit que organiza la Federación Ciclista Sanjuanina , que sirven de roce y experiencia para las categorías formativas. Juan Ignacio tuvo su debut este sábado en El Pinar, donde con su hermano recibieron una plaqueta en homenaje a su padre. Ambos, vestidos con la misma indumentaria del equipo que compite en la Temporada de Ruta y lleva el mismo nombre del Chino, tuvieron una especie de estreno oficial.
Pero el mayor está en plena puesta a punto, con entrenamientos diarios de dos horas junto a su tío Leandro, hermano del Chino. Casi como una cosa natural, una cuestión de familia, sus abuelos Gloria y Raúl están al pie del cañón. Para ambos, es volver a revivir los inicios de su hijo Emanuel.
"Nosotros estamos más que contentos. Nunca les insistimos, siempre quisimos que ellos tomaran la decisión por voluntad propia. Y fue así, porque esto de empezar fue iniciativa de ellos, nosotros no queríamos presionarlos. El más chiquito le pidió permiso a su mamá y después se entusiasmó Juan Ignacio. Mi marido les armó dos bicicletas livianas y arrancaron. Ellos son lo más hermoso que me tiene que haber dejado mi hijo. Si bien la herida vuelve a abrir, estoy muy satisfecha de que ellos hagan ciclismo. Ahora lo hacen como un hobby, después el tiempo dirá si quieren hacerlo profesionalmente", asegura Gloria, abuela paterna.
Gloria tiene presente aquel desafortunado 25 de enero de 2014, fecha en la que el ciclista rawsino perdió la vida en un accidente de tránsito. Los chicos no recuerdan nada de la tragedia, en realidad se quedaron con la imagen de Emanuel como papá, como ciclista e ídolo popular. Además de sus triunfos en las rutas sanjuaninas, en carreras como el Giro del Sol y Campeonato Argentino, su carisma lo llevó a consolidarse con 28 años en uno de los pedaleros más queridos del ciclismo,
Los chicos conservan toda la indumentaria y elementos de su padre, desde los maillots hasta los lentes y cascos. "Con la altura que está agarrando en cualquier momento usa las bicicletas de su padre, que están guardadas para él", dice su abuela.
Juan Ignacio cuenta que antes veía carreras de su padre, pero con el tiempo dejó de hacerlo porque lo extrañaba aún más. Pero conserva y mantiene vivo su recuerdo con cada pedaleada o momentos que vive con la Fundación. "Mi ídolo es mi papá. No siento presión por el apellido, lo disfruto. Sí me gustaría lograr todo lo que él logró", cierra el hermano mayor, quien es fanático del ciclismo de ruta y anhela disputar, como alguna vez lo hizo su padre, la Vuelta a San Juan.
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