Mientras Elida está en la caja, cobrando y sacando cuentas, su hermano Sebastián se mueve de un lado al otro atendiendo a la decena de clientes que se acercan cada cinco minutos. En un localcito que está justo en la entrada de la Feria y Mercado de Abasto de Capital, el cual conserva los mismos años que las viejas estanterías que acumulan kilos y kilos de mercadería, los hermanos siguen haciendo funcionar a uno de los almacenes con más años e historia de todo San Juan: "La Cautiva". Una herencia de su bisabuelo, Antonio Guerrero Rodríguez, que atesoran como lo hicieron sus ancestros desde 1907.
"La Cautiva", el almacén que es un ícono vivo de San Juan: lo atienden dos hermanos y tiene 116 años
"Fue atendido por mi bisabuelo, mi abuelo y mi padre. Primero nació como verdulería, ya que mi bisabuelo era chacarero. El primer local funcionó en Avenida Libertador y Aberastain, donde hoy están los Bomberos. Con el tiempo se fue mudando, siempre a donde iba la feria. Nosotros, con el paso del tiempo, fuimos agregando los demás artículos", comenta Sebastián, el actual dueño.
El almacén es un ícono vivo de la cultura sanjuanina y, de la feria capitalina. Está ubicado sobre calle Buenaventura Luna y además de los hermanos Guerrero, es también atendido por otros dos empleados. Allí se puede encontrar de todo, desde hilos y artículos de higiene hasta alimentos, de todo tipo.
"Aquí el día es muy largo. Se empieza a las seis de la mañana y se termina a las 15hs; después retomamos hasta las 20hs. Son muchos años, muchas horas... y aquí seguimos. Este lugar significa mucho para nosotros. Esto fue construido por nuestros antecesores y gracias a este almacén pudimos sacar a la familia adelante, criar a nuestros hijos. No hemos aprendido a hacer otra cosa que no sea esto", agrega Sebastián.
Para Elida también ha sido toda una aventura el negocio familiar, el cual lleva 116 años de vida. Sobre todo el haber podido hacerse cargo de "La Cautiva", tras la muerte de su padre, junto a su hermano. "Siempre hemos trabajado los dos. Hemos tenido nuestras cosas, diferencias, pero siempre trabajando a la par. Yo estoy aquí desde los 17 años y hoy ya tengo 73. Los años pasan factura pero voy a extrañar el día que ya no pueda venir más", expresa la mujer.