De perfil bajo, pero con ambiciones, a mitad del 2010 llegaba a Puyuta con una carpeta llena de nombres y varios objetivos a la vista. Ya había dirigido varios equipos en el fútbol de ascenso, pero era su primera vez en San Juan, con una dirigencia que prometía el oro y el moro y de la que iba a ser víctima meses después. “En esa carpeta traía nombres, pero también una idea futbolística, una idea agresiva de juego que pudiera representar al club”, confesó Darío Tempesta, el hombre que en 2010 creaneó el equipo del ascenso a la B Nacional.
El hombre que craneó el equipo de la hazaña: del jugador que más "costó" a la traición que lo alejó de Puyuta
El exentrenador bonaerense, retirado de las canchas y en modo turista por Granada, España, recordó cómo orquestó aquel plantel que le dio la alegría más grande al hincha de Sportivo Desamparados. De antemano contó que la entonces dirigencia, encabezada por Miguel Jofre y Miguel Rodríguez, lo convocó para comandar los destinos futbolísticos de un club que buscaba hacer historia en el Federal A.
“Yo traía en la carpeta los nombres de quienes consideraba que podían representar esa idea agresiva que pretendía para Desamparados, jugadores con nivel y experiencia. No costó mucho armar el plantel porque estábamos compenetrados con la dirigencia. Los nombres que pusimos en la mesa los aceptaron”, comentó Tempesta a este medio.
Diego Aguiar, Mauro Astrada, Gerardo Corbalán, Lisandro Beratz, Ariel Barth, Martín Bidal, Alfredo Ramírez Silva, Augusto Alvarez, Gastón Leva y Emanuel, fueron algunos de los refuerzos que llevó Tempesta a Desamparados.
Tempesta y su cuerpo técnico sumaron jugadores de renombre, que hacían al equipo sanjuanino uno de los más cotizados de la categoría, para intentar dar el salto al Nacional. Jugadores de entre 27 y 28 años que pudieron adaptarse rápido a una ideología de juego que más tarde terminó dando grandes frutos: “Ariel Barth fue el refuerzo más difícil. En su momento sufría mucho la distancia (oriundo del pueblito de Rauch), por el tema del traslado, la familia. Fue el jugador al que más le costó adaptarse, pero el que mejor se consolidó”.
Después de la pretemporada, de atravesar futbolísticamente al plantel, el Desamparados de Tempesta debutaba con un empate ante Deportivo Maipú en Mendoza. Una semana después, en el primer duelo en casa, lograba su primera victoria justamente con un tanto de su “pichón”, Ariel Barth. La felicidad siguió cuando en Córdoba le ganaron a Estudiantes de Río IV.
Si bien después llegó Talleres y un pequeño bajón en el que estuvieron varios partidos sin sumar de a tres, el equipo seguía generando ilusión en Puyuta. Hasta que explotó la bomba: la inesperada salida de Tempesta.
La mala situación económica que atravesaba la institución y el desgaste en la relación con los jugadores, marcaron la desvinculación del DT bonaerense: “Me fui por la dirigencia. El equipo no quería concentrar por una deuda, pasaron cosas que no me parecían. El conflicto interno fue difícil de llevar, era caótico. Había inestabilidad en el grupo. Eran situaciones complejas que ameritaban a que yo no siguiera”.
Tempesta aseguró que le resultó difícil tomar la decisión de marcharse de Sportivo, pero que en ese momento se trataba de una medida necesaria. “Me costó mucho irme, porque estaba muy entusiasmado. Yo veía que el ascenso podía ser posible. Pero había muchos problemas que no ayudaban emocionalmente al equipo y crearon inestabilidades. Me costó, pero no me arrepiento de la decisión”, señaló.
En este contexto, aseguró que se sintió “traicionado por dos jugadores”: “Me llegaba información de algunas reuniones (jugadores-dirigentes) … eso trajo inconvenientes. Pero las cosas con el tiempo se acomodaron. Después, deportivamente ellos no tuvieron trascendencia en el plantel. La vida va acomodando las cosas”.
El entrenador ya retirado confesó que después de su polémica salida siguió acompañando al plantel, a la distancia, y hasta vivió el ascenso al Nacional como un logro propio. Actualmente, mientras disfruta la vida de “desempleado” con su esposa, sigue recordando con cariño su paso por Desamparados. “De vez en cuando la gente me recuerda que fui el ideólogo de aquel plantel y eso me genera alegría”, expresó Tempesta.