El 'Flaco' tiene 43 años, nació en Río Cuarto y el fútbol le marcó el rumbo desde niño. Pero su historia no se resume en los clubes que recorrió ni en los partidos jugados: hoy, sigue viviendo el deporte con la misma intensidad, aunque desde la otra vereda. Instalado en San Juan desde hace más de una década, construyó una vida familiar y profesional que combina su pasado como jugador con su presente como director técnico. La historia de Federico Acevedo, el ex capitán de la cancha que dejó de jugar por una lesión y hoy educa a los pibes de la cantera de San Martín.
De capitán en la cancha a formador: la historia de Fede Acevedo, el ex goleador que llegó de Córdoba y decidió hacer vida en San Juan
Federico Acevedo es un ex futbolista, padre de cuatro y hoy entrenador de inferiores. Tras su retiro, el sanjuanino por elección construyó una nueva vida sin alejarse nunca su pasión por la redonda. Su recorrido, el presente como DT y el sueño compartido con su hijo Lautaro
Fede es esposo de Paola y padre de cuatro hijos: Mía (20), Antonella (17), Lautaro (15) e Isabella (11). Sin embargo, detrás de eso hay una historia que lo atraviesa profundamente. Lautaro, el único varón, nació el mismo día que Federico cumplía años. "Fue mi mejor gol", resumió a Tiempo de San Juan, todavía con una emoción que no necesita explicación. En él deposita una ilusión compartida: que el fútbol siga manteniéndose de generación en generación.
El cordobés se formó en Banda Norte, el club de su barrio, donde hizo inferiores y debutó en Primera. También pasó por Talleres de Córdoba y distintos equipos de la liga de Río Cuarto. Su carrera lo llevó incluso al exterior, con una experiencia en Universitario de Perú, y más tarde recaló en San Juan, donde jugó en Unión, Desamparados y Del Bono, entre otros.
Con una buena espalda de experiencia, el retiro de Federico Acevedo llegó a los 38 años, obligado por una rodilla que ya no respondía. Varias operaciones y el consejo médico terminaron de cerrar una etapa. "El fútbol cambia mucho, y la carrera del jugador es cada vez más corta. A los 30 ya te consideran grande, cuando en realidad estás madurando", reflexiona.
Pero el vacío duró poco. Porque si algo tenía claro Federico era que su vida seguiría ligada al fútbol. Esa vocación venía de antes: de los picados en el potrero de su casa, de esas tardes interminables llenas de fútbol con sus hermanos y donde ya mostraba su perfil de líder. "Siempre los ordenaba, les decía cómo pararse o marcar. Ellos se enojaban, querían jugar tranquilos", recordó entre risas.
A los 26 años, tras su primera lesión importante, empezó el curso de técnico y se recibió. Con el tiempo, ese conocimiento se potenció con la experiencia dentro de la cancha. Capitán en varios equipos, referente positivo en los vestuarios, fue construyendo un perfil que hoy le sirve para liderar desde otro lado.
Tras colgar los botines, se metió de lleno en la formación: comenzó en inferiores de Unión, fue ayudante de campo en distintos clubes y técnicos, y poco a poco se fue haciendo su propio camino. Su primer gran logro llegó en Colón, donde salió campeón en 2023. Luego pasó por Desamparados, una experiencia que define como clave: " Ahí me recibí verdaderamente de técnico. Es un club grande, con presión y necesidades. Aprendí muchísimo".
Hoy, su presente está en San Martín, donde trabaja con la cuarta y quinta división. La propuesta llegó de la mano de su amigo Alejandro Schiapparelli, y no dudó en aceptarla. Su objetivo es claro: formar jugadores preparados, con herramientas que quizás él sintió que le faltaron en su momento. "Nuestro trabajo es pulir, darles lo necesario para que lleguen a Primera en mejores condiciones", explica.
Metódico, planificador, convencido de su capacidad, Acevedo encara cada proceso con una "hoja de ruta". Pero también entiende que el fútbol, como la vida, tiene variables imposibles de controlar.
En ese camino aparece Lautaro, su hijo, delantero en cuarta división. El sueño está, claro. Pero Federico baja un mensaje firme: lo importante es la formación como persona. "Que deje todo. Después el fútbol dirá si alcanza o no. Pero que se quede tranquilo de haber dado el máximo".
San Juan, donde decidió quedarse a vivir tras su paso inicial en 2010, es otro pilar en su historia. "Es una provincia tranquila, se vive bien. Nada que ver con otras ciudades más grandes", cerró el ex delantero que ahora vive su presente educando a los jugadores de la cantera verdinegra.