Desde hace años las operaciones a cielo abierto no son patrimonio exclusivo del periodismo político; el deportivo tiene lo suyo.
El Pollo Vignolo quiere que Argentina pierda: las redes lo destrozaron
Periodistas que ponen y sacan técnicos, o lo pretenden, más amigos o menos amigos de jugadores, y muchas veces con la crítica en función del acercamiento, hicieron de un modo de trabajo ya cuestionado una forma de periodismo repudiada.
Algunos periodistas se han puesto incluso, por encima del juego y sus protagonistas.
Ayer, el Pollo Vignolo, flanqueado por Oscar Ruggeri, el ex jugador Sebastián Domínguez y el Chavo Fucks, entre otros, sembró dudas sobre el presente de la Selección.
Vignolo, conductor del espacio, apuntó. “Si tengo que pensar con el corazón, quiero salir campeón de América a morir con Messi. Si tengo que solo pensar, pensar eh... digo no. Tengo que hacer las cosas mejor y que después venga lo que tiene que venir”. En términos del discurso político, se podría decir que el rubio "la troskeó": cuándo peor, mejor.
Vignolo dejo picando la idea de que una derrota en la Copa América ayudaría a una reformulación de la manera de trabajar en selecciones con la salida de Scaloni mediante, claro.
Sebastián Domínguez, que ha ganado cierta popularidad en sus cruces con el ex zaguero albiceleste Oscar Ruggeri, lo apoyó: "Te daría un abrazo", le dijo, histriónico.
Vignolo luego ensayó disculpas, Domínguez también.
El conductor declaró sentirse tranquilo con su conciencia, por decir lo que pensaba. Y ensayó una defensa del grupo de jugadores: “Para mí, ya ganó. Di María ya ganó, Agüero ya ganó, Otamendi ya ganó. En 2014 la mayoría de estos tipos me dieron la posibilidad de sentirme en un lugar de privilegio, relatando a la Argentina en una final del mundo”.
Domínguez, el ex defensor devenido en cronista, hizo lo propio. “Ayer me pasé todo el programa argumentando de forma sincera que más allá del funcionamiento de la selección, YO QUIERO QUE GANE SIEMPRE. Hoy tomaron un fragmento donde venía desarrollando una idea y al final confunden mi voz y me hacen cargo una vez de algo que no dije”, apuntó, aseguranod que no era quien quería darle el abrazo que pretendía darle a Vignolo por su ansiedad derrotista, a pesar de coincidir en un todo con él.
Si en una parábola dialéctica lo que pretendían los periodistas, muy disimuladamente, era conseguir un apoyo unánime al proyecto de "la Scaloneta", ¡lo lograron!