Edgardo Díaz tiene 32 años y desde los 16, cuando pasó de su querido barrio Aramburu a jugar en la escuelita de Sportivo Desamparados, que la viene peleando. Pasó momentos complicados como otros muy buenos. Pero lo del domingo sin dudas será de los días que más recuerde de su carrera. Porque después de pasar por varios clubes, categorías y países, de la mano de Maipú alcanzó el objetivo más sufrido y festejado por un futbolista: el ascenso.
Del Aramburu a la Primera Nacional: Edgardo, el sanjuanino que ascendió en pandemia
El conjunto mendocino superó 2-0 a Deportivo Madryn y retornó, después más de 20 años, a la segunda categoría del fútbol argentino. El defensa lateral sanjuanino fue parte del logro histórico del "Botellero", siendo titular en la final del Federal A. "Es un momento que vivo con mucha felicidad. Estoy contento en lo personal, en lo grupal y en lo familiar. Es una sensación muy linda. Hemos llorado mucho con los compañeros, lograr el ascenso es algo único", destacó el rivadaviense en diálogo con Tiempo de San Juan.
Edgardo vive una segunda etapa soñada en Maipú, donde ya jugó en la temporada 2015. Pero para llegar a este presente brillante, en el que se siente que ha alcanzado su plenitud física, tuvo que remarla cuan jugador del ascenso.
Arrancó de grande, con la 5ta del Puyutano, y tras consagrarse campeón cruzó de vereda y pasó a integrar las filas de San Martín por decisión de su padre. En el Verdinegro llegó con Enrique Hrabina como DT y luego fue un par de veces al banco de suplentes cuando Darío Franco era el entrenador del equipo en la B Nacional. Tenía contrato por cinco años con el club de Concepción, pero optó por irse. Después vino su explosión en Trinidad, donde convirtió 10 goles en el viejo Federal B y su aventura por Chile, para luego tener un paso fugaz por Hungría.
"Jamás pensé que iba a jugar al fútbol. Sí, me encantaba, jugaba todos los días en la placita del barrio. Mientras mis amigos jugaban a la escondidita, yo estaba con una pelota. Así fue mi infancia. Cuando surgió la posibilidad de iniciar en Sportivo cambió todo. Pero la verdad es que nunca imaginé vivir del fútbol", dice Edgardo.
Confiesa que aún tiene una espina clavada en San Martín. Si bien su presente está en Maipú, no descarta tener revancha en un futuro en el Pueblo Viejo. Así lo siente. "En Desamparados me llamaron varias veces pero por ciertos motivos no terminé yendo. Y con San Martín es la revancha que quiero y sueño. En principio seguiré en Mendoza, pero no sé qué pasará más adelante", señala.
Hoy, mientras tanto, su cabeza está en el club mendocino y su regreso a la Primera Nacional. Sabe que se viene un torneo durísimo pero no pierde la ilusión de poder seguir haciendo historia: la Primera División, es su gran anhelo. "Tengo 32 años pero me encuentro muy bien físicamente. Sigo creyendo que se puede llegar a Primera. Mati Garrido lo hizo también a esa misma edad con Patronato. Hoy, con 35, la sigue rompiendo. Con humildad y trabajo todo se puede. La vamos a pelear", cierra.