Custodiados, un grupo de internos cruzó los muros del Servicio Penitenciario Provincial para disputar, quizás, el partido de sus vidas. Fue la primera vez que salieron del Penal, donde cumplen condenas por distintos delitos, para disputar un encuentro amistoso frente a uno de los gigantes del rugby sanjuanino y en una cancha de verdad. "Fue muy emotivo para ellos. Había mucho nerviosismo, emoción", comentó Gabriel Pizzarro, uno de los voluntarios que encabeza el proyecto de rugby social e inclusivo.
El día que los internos del Penal de Chimbas salieron de prisión para jugar un partido de rugby
Fueron 19 los presos que fueron autorizados a disputar un encuentro frente a Universidad en su anexo del departamento Pocito. Hasta allí llegaron este sábado, cargados de ilusiones. "Es la primera que vez que el equipo salió de la cárcel para disputar un encuentro. La verdad es que, después de presentar notas de un lado y del otro, se nos dio. Hubo mucha predisposición del Juzgado, Servicio Penitenciario y de la U. Todo salió excelente y no faltó ninguno de los chicos", agregó Gabriel.
No sólo fue la primera vez que salieron de las instalaciones de calle Benavidez, sino que también fue la primera vez que jugaron al rugby, deporte que conocieron recién hace tres años, en una cancha reglamentaria. El encuentro fue entretenido por demás y Espíritu Rugby pudo adaptarse bien al campo de juego, que es mucho más extenso que el que tiene dentro del Penal.
Como es tradición en el rugby, al finalizar el partido deportivo se hizo el tercer tiempo. Un agradable rato entre internos de todas las edades y jugadores profesionales, algo que sólo el deporte logra conseguir en San Juan y en el mundo.
"Estamos muy agradecidos con la gente de la U. Estamos trabajando con los chicos y en este proyecto hace mucho tiempo. Salió todo muy bien. Uno de los chicos me comentó que pudo ver a su hija después de nueve años. Estaba muy emocionado", expresó Gabriel.
Espíritu Rugby nació mediante la Fundación Espartanos, el primer equipo de rugby que se formó en el país y funciona en la Unidad 48 de San Martín, provincia de Buenos Aires. "Son alrededor de 50 chicos los que integran el equipo en San Juan. Siempre se va renovando porque algunos van cumpliendo su condena. Se trabaja en equipo, todos tienen muchas ganas de aprender. Hay respeto y ganas, eso nos gusta. Creo que este mundo es mejor si se apuesta a la sociabilidad, yo trabajo y aporto un granito de arena. Podemos cambiar la mente de una persona, y eso es una victoria", cerró Gabriel.