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viernes 1 de mayo de 2026

Historia

Travesía y pertenencia: los primos que unieron a pie tres sierras de Valle Fértil

Rodrigo y Jair se metieron en la montaña para cumplir una hazaña en menos de 8 horas. Una aventura de 50 kilómetros, a 2.000 metros sobre el nivel del mar, que movilizó a tres pueblos.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Valle Fértil lo lleva muy adentro. Allá nació y creció en una zona montañosa llamada Quimilo, a unos 11 kilómetros de San Agustín. Allá aprendió de ganadería, el sustento de su familia, y dio sus primeros pasos en el atletismo, el deporte que lo llevó a ganar medallas y a cruzar, por primera vez, las líneas limítrofes de San Juan. Ahora, en plena pandemia de coronavirus, alejado de las competencias, decidió unir sus dos grandes pasiones: el running y el Valle. Así nació la travesía que movilizó a tres encantadores pueblos que se encuentran en medio de la nada. 

El protagonistas de esta aventura es Rodrigo Burgoa, el joven vallisto de 2 0años que, junto a su primo Jair (23), se animó a unir a pie tres sierras de Valle Fértil: Chávez, Elizondo y Riveros. Un trayecto de 51 kilómetros que recorrió en menos de 8 horas, cruzando ríos, picos de casi 2.000 metros sobre el nivel del mar y alimentándose de los frutos que halló en el camino. 

"Llegamos en vehículo a Sierras de Chávez y de ahí salimos corriendo a los otros dos pueblos. Hubo partes en las que caminamos, porque había mucha dificultad en la montaña. Fue una experiencia muy linda. Tomábamos agua del río, comíamos nueces y naranjas que nos encontrábamos en el recorrido", comentó Rodrigo a Tiempo de San Juan. 

Esta travesía surgió hace más de un mes, cuando también recorrieron las tres sierras a pie pero para fumigar las escuelas. Aquel viaje lo hicieron en dos días y prometieron volver pero como deportista. Jair es de Caucete y juega al futsal. Es primo de Rodrigo y el otro gran intérprete de esta hazaña en la altura. 

"Detrás de todo esto estuvo Elio Sánchez, secretario de Deportes de Valle Fértil. También un montón de gente que nos apoyó y brindó aliento en las redes. Fue un objetivo muy difícil, se corrió como nunca antes y los días posteriores esos kilómetros nos pasó factura, aparecieron muchos dolores. Pero valió la pena", dijo el atleta. 

La satisfacción mayor sin dudas fue el recibimiento de la gente. En los tres pueblos no hay señal, no existe el WhatsApp y mucho menos no hay conexión a internet. Sin embargo la noticia traspasó las sierras y llegó a los habitantes, quienes esperaron a Rodrigo y Jair con mates, refrescos y algo para comer. "Lo que más nos impactó fue el recibimiento de la gente", expresó el deportista. 

 

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