"Es un chico que tiene una técnica increíble. Yo, que he tenido la posibilidad de estar y ver muchísimos jugadores en Buenos Aires, puedo decir que Nacho tiene proyección y futuro". Daniel Garipe es el coordinador de inferiores en el Atlético de la Juventud Alianza y quien se deshace en elogios al hablar de Ignacio Ramos, el pibe de 14 años que juega en la categoría ´05 y hace soñar a todo al club santaluceño. El sanjuanino, que se destaca como enganche, viene siendo protagonista de los últimos tres campeonatos y anhela dar el gran salto a uno de los cinco de los grandes del fútbol argentino.
Ingacio es de Rivadavia y hasta antes del parate por la pandemia de coronavirus cruzaba prácticamente la ciudad entera, todos los días, para entrenar en las categorías menores del "Lechuzo". Allí llegó hace dos años, después de jugar casi toda su infancia en la escuelita de Siux, y desde entonces no paró de deslumbrar con su habilidad a propios y ajenos. "En mis inicios fui delantero, después pasé a ser enganche. Es un puesto que me gusta. Me caracterizo por las asistencias y el remate al arco. Me gusta jugar en toda la cancha", cuenta el chico.

Cuando empezó a dar sus primeros pasos en Alianza ya supo qué es ser campeón. En 2018, tras una excelente campaña de su equipo, se consagró campeón del torneo que organiza la Liga Sanjuanina de Fútbol. En 2019 también volvió a ser protagonista y dos veces: en el Apertura tras ganarle a Trinidad 2 a 1, y en el Clausura ante San Martín, en una infartante definición en los penales. En dos de las tres finales hizo goles, y fue figura.
También participó de los Juegos Evita que se disputan todos los años en la ciudad de Mar del Plata, donde con su categoría llegó al podio en las últimas dos ediciones. Además tiene entrenamientos con el plantel mayor de su club, con jugadores experimentados que han disputado el Federal y otras categorías grandes. "Viene creciendo a pasos agigantados. Todo va de la mano de la dedicación, el sacrifico, las ganas de aprender, la disciplina y el escuchar y ver fútbol. Y Nacho tiene todas esas cosas. Es un niño que va tras los pasos del hermano, de jugar en Buenos Aires o debutar rápido en la Primera local", asegura Garipe, quien debutó a los 16 años en la Primera de AFA, fue campeón y vistió la celeste y blanca. Palabra autorizada.

Ignacio tiene focalizado qué quiere para su vida, y es el fútbol, además de los estudios. Simpatiza por Alianza, pero reconoce que su mayor sueño es jugar en River Plate. Justamente su hermano Mariano es delantero e integra la Sexta División del "Millo", y pasó a ser su gran referente, además del croata Lucas Modric.

Alianza, una máquina de hacer cracks
Con Daniel Garipe a la cabeza, el club apuesta fuerte a las inferiores. Un trabajo de formación que viene dando sus frutos con la exportación de pequeños grandes cracks. Por ejemplo de la categoría 2004 son varios los juveniles que pegaron el salto a los "gigantes" del fútbol argentino: Nicolás Mallea, convocado hace poco a la Selección Sub 17, está en San Lorenzo; mientras que Mariano Ramos (hermano de Nacho) y Diego Guallama pasaron a River; Leonardo Rodríguez a Huracán, Juan Tores y Enzo Quiorga a la CAI de Comodoro Rivadavia (Chubut), y Lucas Carrizo a Racing.
"Nosotros les damos las herramientas, pero los actores principales son ellos. Depende de lo que ellos busquen y quieran van a seguir creciendo. Con los profes de una u otra forma aportamos un granito de arena para que los chicos vayan mejorando y se vayan formando, sobre todo como persona que es lo más importante. Lo que más remarcamos son los valores y el esfuerzo que hacen los padres para mandarlos al club y pagar los botines", agrega Garipe, coordinador de inferiores de Alianza.