Historia

Nahuel Castro: de vivir en la piecita de Estudiantil a la meca del hockey mundial

Un problema en las rodillas lo volcó al stick y la bocha. Se enamoró de la disciplina e hizo sacrificios por ella: por ejemplo, recorrer 280 kilómetros por día y vivir en la piecita de su club. Hoy está en Europa y es puntero de la OK Liga.
sábado, 17 de octubre de 2020 · 18:19

“La verdad siempre soñé con este presente. La vida me fue premiando a lo largo de mi carrera y eso lo agradezco por el esfuerzo de toda mi familia, que me apoyó para que vaya tras mis sueños”. Desde algún sitio de La Coroña, aun saboreando el triunfo histórico de su equipo sobre el Barcelona, en el mismísimo Palau Blaugrana, Nahuel Castro habla de su nueva vida en Europa y rememora su infancia, su querido Jáchal y todas las penurias que tuvo que pasar para hoy disfrutar de la meca del hockey mundial. “Mis padres hicieron cualquier cosa para que nunca me faltara un palo y yo pudiera jugar”, confiesa.

Ángel, su segundo nombre y el que heredó de su padre, nació en Jáchal. Su infancia no fue nada fácil. En sus primeros años de vida tuvo que usar zapatos ortopédicos por una dificultad en sus rodillas que, muchas veces, le impedía caminar. El médico de la familia les aconsejó el hockey sobre patines como solución, con el fin de corregir la postura de las piernas, y sus papás no dudaron en probar. Racing de Jáchal fue la opción que, sin imaginarlo, les cambió la vida.

“Recuerdo que no quería entrar a la cancha. Decía que ese deporte era para tontos, que se caían siempre. Después no quise salir más”, cuenta entre risas el joven de 19 años, quien no olvida a “Tito” Rojas, su primer entrenador y quien lo ayudó a formarse técnica y tácticamente.

“Jáchal se hace extrañar muchísimo. Es mi casa y siempre lo será. Espero volver a jugar en el club que me vio dar mis primeros pasos en el hockey”.

Mucho no había para corregir. A pesar de su desamor por el hockey sobre patines en un comienzo, a medida que pasaban los días se fue enamorando del stick, la bocha y todo lo que hay detrás de la disciplina que en San Juan, es pura pasión. Aprendió rápido, tanto que en uno de sus viajes a la ciudad el club Deportivo Unión Estudiantil puso sus ojos en él. El flechazo fue muto, ya que a los pocos días Nahuel ya estaba entrenando en la cancha de calle Güemes.

Al principio fue un sacrificio enorme el que tuvo que hacer él y su familia. Aproximadamente eran 280 kilómetros los que recorrían tres veces a la semana. Cuando había partido el sábado, “Nano” se quedaba el viernes en la casa de algún compañero y regresaba a Jáchal el domingo, para el lunes ir a clases. Muchas veces aprovechaba esos viajes para estudiar.

Pero como el trajín era tan agotador no sólo para el chico sino también para sus padres, el club le ofreció vivir en una de las piecitas que tiene la sede. Allí empezó una nueva vida para él. Lejos de las comodidades, pero cerca del deporte que robó su corazón. Su mamá, ama de casa, lo acompañó en esa aventura. Su padre también, aunque viajaba tres veces a la semana a su pueblo para cumplir funciones como maestro. “Hicieron todo para que yo pudiera jugar. Soy de una familia muy humilde que dio todo por mí y lo sigue haciendo”, cuenta el protagonista.

Después llegaron los premios a tanto esfuerzo: victorias, viajes y la selección. Sin ir más lejos el año pasado se convirtió en el primer jachallero en competir en un mundial, el Sub-19 que se celebró en Barcelona. “Se me vienen muchos recuerdos. Siempre pienso en los días que me ponía los patines en la cancha de Racing y transmitía mi propio partido, imaginándome con la celeste y blanca o con algún club grande de Europa”, agrega.

En 2019 dio el gran salto. Tras una excelente actuación con la albiceleste fue seducido nada menos que por el Deportivo Liceo, uno de los gigantes de de España, para sumarse a sus filas. El joven sanjuanino no lo dudó. Armó las valijas, cruzó el charco y empezó a vivir el sueño que había tenido alguna vez de niño.

Hoy atraviesa un presente soñado en lo deportivo, también en lo personal. Integra la Primera, con el que es puntero de la OK Liga, y además es titular del segundo equipo, que compite en la Liga de OK Plata. También estudia en la universidad Administración y Finanzas. Un chico 10.

Nahuel es compañero de Maxi Oruste y Franco Platero, también sanjuaninos. “Me siento más cómodo con ellos, como si estuviese en casa. Me aconsejan y me enseñan muchas cosas”.

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