El tiempo para muchos puede ser un accesorios pero para ellos es lo más importante del mundo y lo valoran. A los presidiarios no le hace falta grandes regalos costosos sino todo lo contrario; una oportunidad y rugbiers sanjuaninos le tendieron la mano para que puedan seguir creciendo en la vida y no vuelvan a caer en prisión. De eso se trata, de levantarse, sacudirse e ir para adelante como lo pregona el rugby.
Rugby en la cárcel, otra jornada para la historia de la provincia Las Martinas, el inicio de otra pasión
El penal de Chimbas se vistió de fiesta porque más de 50 deportistas se acercaron a compartir la pasión que los une: jugar al rugby; y lo hicieron de la mejor manera. Tacleando, pasándose la pelota y sobre todo compartiendo un tercer tiempo entre mezclados dando fe de los valores que promueve el deporte.
En primer turno, entraron a la cancha los Matungos; el equipo seniors de Jockey RC que contó con jugadores de Universidad. En frente estaba Espíritu Rugby quien ofició de local. Los presidiarios se impusieron en el primer duelo gracias al orden que tuvieron para manejar la pelota. Luego, los hombres volvieron a jugar pero intercambiaron rugbiers demostrando la camadería que había en el lugar.
Es importante señalar que el encuentro contó con la presencia de la ministra de la Corte, Adriana García Nieto, del ministro de Gobierno, Emilio Baistrocchi, y de los referentes del proyecto Espartanos en la provincia. Éstos son: Guillermo Miodosvky, Federico Zapata, Matías Estrada, Yamila Salinas, Leonardo Ríos, Gabriel Pizarro, Daniel Quiroga, Alejandro Martínez, Jorge López, Juan Pablo Arabel y Maximiliano Ortíz.
Las Martinas, el inicio de otra pasión
Después, llegó la hora de las chicas. Las multicampeonas del Jockey RC quedarán una vez más en la historia del rugby provincial porque fueron las primeras en disputar un encuentro amistoso ante Las Martinas. Al comienzo entre mezclaron jugadoras. Después cada equipo jugó completo bajo la modalidad seven.
Las presas no tuvieron temor a la hora de agarrar la pelota y buscar ingoal ajeno. Además, sin darse cuenta fueron ejemplo en carne propia de los valores que impregna el rugby porque fueron solidarias a la hora de jugar, respetando al referee y se divirtieron jugando con sus propias compañeras y con sus nuevas amigas del deporte.
No hace falta ir Twickenham inglés, al Ellis Park sudafricano, al Eden Park maorí o al Milenium de Cardiff. Basta con entrar a cualquier cancha y apreciar de este deporte que para muchos suele ser de elite, de matones; pero es todo lo contrario. El rugby es la agradable excusa de dos equipos que buscan el mismo objetivo: ser mejores personas de las que entraron cuando pasaron los postes del ingoal.