Emotivo test match entre dos selecciones que buscaron hacerse fuerte a través de sus forwards. Los sudafricanos fueron más cerebrales a la hora de tomar de decisiones para meterse en el partido decisivo en Tokio.
Los Springboks se metieron en la final
Pareja fue los primeros cuarenta minutos. Ambos equipos apostaron al juego cerrado y sacar ventaja en el punto de contacto, pero se toparon con la sólida defensa de los dos selecciones. Sin embargo, fue Sudáfrica el que empezó a tomar el liderazgo en el tanteador a través del pie de Pollard. El apertura estuvo derecho a los palos y llevó a los Springboks a los vestuarios ganando 9-6.
Similar realidad se presentó en los segundos tiempo. Gales emparejó el tanteador promediando los 50 minutos. Luego, los Springboks movió la pelota llevándola a la punta para que De Allende rompa la línea y marque el primer try. La respuesta de los dragones no se hizo esperar. Un buen empuje en el scrum posibilitó a Adams ingresé a ingoal ajeno y deje las cosas 16-16 a falta de 15.
La última la tuvo Sudáfrica, quién con su potencia física provocó el penal cerca a los postes. Pollard siguió intratable y metió la pelota decisiva para que los sudafricanos se metan una vez más a la final de la Rugby World Cup.
Ganaron los Springboks y está bien. Fueron más prolijos y se equivocaron menos. Enorme los dragones. Llegaron muy disminuidos y plantaron batalla hasta el último minuto.
Inglaterra ante Sudáfrica. La gran final. Ambos tuvieron una buena performance en Japón y entre los dos dirimirán quién es el nuevo monarca del rugby mundial.