Cerca de siete mil personas vibraron con el mejor clásico sudamericano, Argentina-Brasil. Y pese a la victoria del conjunto visitante en los penales, tras un ajustado 3 a 3, el público argentino le puso color y calor al Aldo Cantoni en la fiesta del futsal.
El clásico fue brasilero, pero la fiesta fue Argentina
Después del emocionante 0 a 0 del día sábado, ambos equipos salieron a la cancha con ganas de sacarle brillo a la pelota. Fue Brasil quien arrancó movidito, con buenas combinaciones y generando peligro en el arco argentino. Se puso arriba en el primer tiempo con un tanto de Bruninho.
En el complemento otra vez el equipo visitante se adueñó de la pelota y, en los primeros minutos de juego, se puso 2 a 0 con un gol de Douglas. Pero Argentina se despertó y rápidamente empató el marcador con tantos de Vidal y Santos.
Sobre el final, los dirigidos por Matías Lucuix dieron vuelta el resultado y se pusieron arriba 3 a 2, tras un gol en contra de Rodrigo, despertando la euforia de las miles de almas que alentaban en el Cantoni.
Sin embargo, faltando segundos para alcanzar la gloria, Brasil apostó al arquero-jugador y, tras una espectacular jugada, alcanzó el empate (3-3). Todo se definió en los penales, donde Brasil ganó por la mínima 5-4 y se adueñó de la Copa Givova, pero aún así, el cariño y la ovación se la llevó la albiceleste.