En la segunda parte el partido se fue complicando con el ingreso de Sasá, que en la primera hizo el gol. Faltaban 30 minutos. Pero la expulsión del irresponsable Dedé lo facilitó todo. Wanchope siempre algo te da, y en la última jugada, con el pecho, asistió a Pavón para el 1-1 y la clasificación.
A un paso de la final soñada
Boca es el cuarto semifinalista de la Copa Libertadores. Y, al igual que River, tendrá un rival Brasileño. Los de Gallardo jugarán frente a Gremio y los de Guillermo ante Palmeiras. Si superan este escollo, jugarán el clásico más importante de la historia.
Ya tuvimos dos finales con un título para cada uno. La del 76 que los xeneizes ganaron 1-0 en cancha de Racing y la reciente Supercopa, donde los millonarios vencieron 2-0 en Mendoza. También tuvimos una semifinal de torneo continental, donde Boca venció por penales en el 2004. Pero como ésto, nunca.
Ser campeón de América ganándole la final a tu rival de toda la vida supera todo. Parece guionado por un libretista de Hollywood. Hace algunos años esto no se daba porque el formato anterior lo impedía. Había que eliminarse entre equipos del mismo país. Ahora no. De concretarse esto, el primer partido se jugaría en la Bombonera y el encuentro definitorio sería en el Monumental.
Para el que gane será el gozo más grande su vida, el que pierda no lo superará jamás. El final del camino es encantador. Pero falta un paso, y Gremio y Palmeiras son difíciles. Tienen historia copera y dos técnicos muy ganadores, como Renato y Scolari.
De superar esto, a prepararse, a tener la obra social al día. Serán semanas de tensión, de mucho nervio. Habrá que hacerse un chequeo médico, porque como esta final no habrá otra igual.
Al empatar con Cruzeiro en el Mineirao supo sufrir para después gozar. Se paró bien en el primer tiempo. No le generaron muchas chances de gol, salvo algún remate de Neves o algún centro cruzado.
En la segunda parte el partido se fue complicando con el ingreso de Sasá, que en la primera hizo el gol. Faltaban 30 minutos. Pero la expulsión del irresponsable Dedé lo facilitó todo. Wanchope siempre algo te da, y en la última jugada, con el pecho, asistió a Pavón para el 1-1 y la clasificación.
Boca es el cuarto semifinalista de la Copa Libertadores. Y, al igual que River, tendrá un rival Brasileño. Los de Gallardo jugarán frente a Gremio y los de Guillermo ante Palmeiras. Si superan este escollo, jugarán el clásico más importante de la historia.
Ya tuvimos dos finales con un título para cada uno. La del 76 que los xeneizes ganaron 1-0 en cancha de Racing y la reciente Supercopa, donde los millonarios vencieron 2-0 en Mendoza. También tuvimos una semifinal de torneo continental, donde Boca venció por penales en el 2004. Pero como ésto, nunca.
Ser campeón de América ganándole la final a tu rival de toda la vida supera todo. Parece guionado por un libretista de Hollywood. Hace algunos años esto no se daba porque el formato anterior lo impedía. Había que eliminarse entre equipos del mismo país. Ahora no. De concretarse esto, el primer partido se jugaría en la Bombonera y el encuentro definitorio sería en el Monumental.
Para el que gane será el gozo más grande su vida, el que pierda no lo superará jamás. El final del camino es encantador. Pero falta un paso, y Gremio y Palmeiras son difíciles. Tienen historia copera y dos técnicos muy ganadores, como Renato y Scolari.
De superar esto, a prepararse, a tener la obra social al día. Serán semanas de tensión, de mucho nervio. Habrá que hacerse un chequeo médico, porque como esta final no habrá otra igual.
(Fuente: Infobae)