Boxeador, futbolista, árbitro, comerciante, cartero, fotógrafo, padre, hermano, esposo, querido, aventurero, buen mozo… así, hay cientos de adjetivos que describen la vida de Raúl Venerdini. Un señor en todo lo que emprendió en la vida. Un hombre que, a diferencia de la mayoría de los boxeadores, la peleó desde arriba, con humildad y respeto hacia el resto. Con postura de niño mimado, enfrentó la pelea más difícil de su vida, y falleció hoy tras pelearle bravamente al Alzheimer.
A los 70 años falleció Raul Venerdini, gloria del deporte sanjuanino
A los 70 años falleció Raúl Venerdini, una figura histórica del deporte sanjuanino, en el que brilló tanto en los cuadriláteros como en las canchas de fútbol. Repasá su vida y sus imágenes.
Foto de años atrás, junto a su familia.
Jugó al fútbol en el Club Atlético Marquesado cuando tenía 19 años y allí integró el plantel de Primera División. Luego se dedicó por completo al boxeo, siendo su preparador Carlos Quiroga. Disputó 62 peleas, de las cuales ganó 41 (KO 16), perdió 14 (KO 6) y empató 7.
Según su familia, todo un ídolo. Y así lo reflejaron las imágenes de cuando cientos de fanáticos se acercaron a la estación de tren para darle una bienvenida tras ser coronado Campeón Argentino. Y qué bienvenida, digna de un grande.
Venerdini fue uno de los sanjuaninos que sintió al Estadio Aldo Cantoni y el Luna Park latir como nunca. Las victorias por el Título Argentino ante Héctor Pace el 11 de noviembre de 1970 y el Título Sudamericano ante Carlos Oro en el Cantoni en 1971, sin dudas, marcaron un antes y después de su carrera boxística.
No fue un púgil cualquiera, sino un peso liviano que siempre fue noticia arriba y abajo del ring. Un tipo arriesgado. Como cuando se fue de luna de miel a Valparaíso (Chile) tras casarse con su esposa Perla en el año 1968. En esos días agarró los guantes y se subió al ring para disputar una pelea con Jorge Barcia. Ni el viaje romántico con su mujer lo dejaron fuera de un cuadrilátero.
También se recuerda su viaje a Ecuador, donde se enojó con su entrenador y viajó solo a Guayaquil a enfrentar a Ramiro Bolaños. Él le pidió a su cuñado Alfonso que viajara de urgencia para representarlo. Alfonso lo hizo, teniendo poca idea de lo que era ser entrenador y mucho más de boxeador, se animó y hasta habló con la prensa ecuatoriana. Su familia lo recuerda con sonrisas. Y rematan diciendo que así como esas anécdotas, hay muchas.
Tras retirarse como boxeador en el año 1979, continuó con su trabajo en el Correo Argentino. Además, era revendedor de ropa y en sus tiempos libres se dedicaba a la fotografía de sociales hasta que la enfermedad le quitó el movimiento y la memoria.
Hasta siempre, campeón.
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