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viernes 3 de abril de 2026

Humildad de crack

`No me importa ser goleador, quiero que gane San Martín`

Ídolo, capitán y goleador. Luis Ardente sigue escribiendo su historia en el club de Concepción y no se agranda.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Desde que se puso los guantes para defender el arco verdinegro en la Promoción con Rosario Central, allá por 2012, Luis Ardente no dejó de ser figura en el equipo sanjuanino. Hoy, seis años después, el arquero vuelve a dar que hablar y no por sus atajadas, sino por sus goles. 

El oriundo de San Isidro, quien desde 2011 está en San Martín, convirtió su quinto gol, de penal, frente a Estudiantes de La Plata y terminó ovacionado. Sin embargo, el capitán no se agrandó y habló de lo felicidad que le produjo el tercer triunfo del equipo en la Superliga. 

"Estoy contento más que nada por los tres puntos. Hay que ganar de local, nos estamos haciendo fuerte y eso es lo importante. No me importa ser arquero goleador, quiero que gane San Martín, nada más". 

Agregó que "el objetivo es ganar cada partido y, en mi caso, concretar cada penal que me toque. Es un orgullo tener esa posibilidad, es lindo, y ojalá sigamos teniendo esa confianza. Pero es más importante que el equipo gane". 

Ardente lleva dos goles en la Superliga (el anterior fue frente a Rosario Central) y cinco en total desde que está en San Martín. Antes le convirtió a Huracán (abril 2016), Atlético de Tucumán (mayo 2016) y Vélez (noviembre 2016). Además marcó otros 4 en amistosos y Copa Argentina. Todos, desde los doce pasos.

Su historia con los goles

De los 5 a los 17 años se desempeñó como delantero. De hecho en Tigre, club que le sirvió de trampolín para llegar a Concepción, se probó como `9`. “Un día fui a jugar a un club de barrio, las Glorias, y como faltó el arquero me animé a ponerme los guantes. De ahí se fue dando todo”, contó en una entrevista a Tiempo de San Juan. 

En San Martín, su historia con los goles surgió cuando Pablo Lavallén era el DT. Era un plantel renovado y, antes del inicio de la temporada, había que decidir quién iba a ser el dueño de los penales. El capitán, Marcos Gelabert, quien le había echado el ojo en las prácticas, decidió que el arquero ejecutara de ahí en más todos los tiros desde el punto del penal.

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