Frase 1: "No tuvimos rebeldía. No jugar siempre no es excusa. Boca exige estar diez puntos en lo anímico y en lo físico. Todos los futbolistas tienen que estar preparados para jugar y rendir al máximo cuando les toque". ( Guillermo Barros Schelotto, tras perder con Tigre).
Con nombre y apellido: de Boca a River, los jugadores que están en deuda para Barros
Frase 2: "No fuimos inteligentes. Esto es River y River exige siempre. Los jugadores que tengan la personalidad para revertir las situaciones son los que seguirán teniendo chances. Necesitamos ver evoluciones en los rendimientos" ( Marcelo Gallardo, tras empatar con Sarmiento).
El Mellizo y el Muñeco no se pusieron de acuerdo para declarar lo mismo. Lo que sucedió fue que ambos se fueron molestos con lo que vieron de sus equipos. Hay un contexto que los une. Sus principales focos están puestos en los compromisos del miércoles por la Copa Libertadores. Los xeneizes jugarán ante Racing, en Avellaneda, y los millonarios ante San Pablo, en Brasil. Fue por eso que ambos entrenadores aprovecharon el último fin de semana para darles rodaje a aquellos futbolistas que habitualmente no les toca jugar, pero (salvo excepciones) se fueron desencantados.
En Boca, ante Tigre, quizás sólo haya cumplido Fernando Tobio entre los futbolistas habitualmente suplentes. El central estuvo firme para marcar y rápido para hacerle algunas coberturas al lateral Molina Lucero. En River sólo Milton Casco respondió a las expectativas, con un gol de contraataque y una asistencia para el 1-0 de Alonso. Pero el fútbol necesita de sociedades, no alcanza con rendimientos esporádicos. Por eso el problema de Boca y River no fueron los resultados adversos, sino el funcionamiento que mostraron. ¿Por qué? Si bien siguen en carrera en el certamen continental, desde el nivel colectivo necesitarán mayores respuestas de las que le puedan dar el desequilibrio de Carlos Tevez o el oportunismo de Lucas Alario.
La actualidad de Boca y River está en problemas por algunos nombres, porque tanto Barros Schelotto como Gallardo analizan que -salvo un equipo titular-, el recambio no está ofreciendo muchas alternativas. Por el lado de Boca, si entre Fabra y Silva todavía pelean por la titularidad es porque ninguno logró afianzarse. En ese puesto, Guillermo no puede deshojar virtudes. Meli, Palacios, Bentancur (que se lesionó y estará 45 días fuera de las canchas), Chávez, Colazo alternan más malas que buenas; Pablo Pérez sigue lejos de lo que su potencial puede ofrecer. El Mellizo siente que su columna vertebral hoy es Orion, Cata Díaz, Insaurralde, Gago y Tevez. ¿El resto? Lo arma por momentos, aunque encontró en Pavón y Carrizo extremos en donde apoyarse mientras afina el lápiz para buscar sus primeros refuerzos para junio.
Por el lado de River, Gallardo puede tener su base en Barovero, Mercado, Maidana (cuando lo tenga disponible), Ponzio o Domingo, D'Alessandro y Alario. Vio ante The Strongest al Mayada y Nacho Fernández que pretende para su medio campo, pero necesita más confirmaciones. En ese rubro también ingresa D'Alessandro, con dificultades y campo por recorrer todavía para achicar la brecha entre un fútbol brasileño que permite jugar a dos toques y campos argentinos que lo presionan para resolver en mucho menor tiempo y espacio. Hay otros que parecen perder el último tren: Tabaré Viudez, Bertolo, Pity Martínez, Driussi, Lucho González. El Pisculichi que descolló en el segundo semestre de 2014 quedó demasiado lejos.
El ciclo de Guillermo recién arranca; el de Marcelo va rumbo a los dos años. El desgaste del segundo es mayor, en cuanto a las búsquedas de respuestas en relación al tiempo de trabajo. Pero Boca y River necesitan potenciar sus recursos para encontrar mejores respuestas individuales y colectivas ya, en el corto plazo, para llegar a mitad de año (cuando se dé el receso por la Copa América) todavía con los dos pies en la Copa Libertadores. Ahí es donde Barros Schelotto y Gallardo ven lo mismo: que muchos de los futbolistas a los que les están dando la posibilidad de mostrarse, no la están aprovechando. Y lo que hoy ven en sus evaluaciones, en junio se transformará en decisiones.
Los que siguen sin cumplir en Boca
Andrés Chávez: No pudo anotar en lo que va de 2016; se perdió un gol abajo del arco ante Tigre. Guillermo lo utilizó de N° 9 y de extremo.
Marcelo Meli: El volante fue importante durante un pasaje del ciclo de Arruabarrena, pero con el Mellizo perdió terreno como titular. Cuando ingresa, no se destaca.
Sebastián Palacios: Quedó relegado por las apariciones de Pavón y Carrizo en los extremos, pero cuando ingresa no desequilibra.
Jonathan Silva: El lateral, que está a préstamo hasta junio, no convence. Viene de hacer un gol en contra ante Tigre.
Nicolás Colazo: El zurdo, que fue utilizado por el Vasco más como lateral que como volante, tuvo su chance ante Tigre como extremo. No gravitó.
Los que tienen cuentas pendientes en River
Pity Martínez: Su mayor aporte fue el penal que fabricó ante Marín (Boca) para el gol de Sánchez en la Libertadores 2015. No hizo goles en la actual Copa, pero sí 3 en el torneo local. Poco.
Tabaré Viudez: Deslumbró en su debut con la gran asistencia para el gol de Alario en Paraguay, pero en 2016 no convirtió y apenas generó una asistencia.
Nicolás Bertolo: Juega poco y nada. Ante Sarmiento estuvo en el banco y no ingresó. Apenas suma una asistencia en 2016.
Sebastián Driussi: El prefiere ser N° 9, pero el DT lo utilizó más por afuera. Un chico de las inferiores que rindió bien en excepciones. Como Bertolo, no aportó goles oficiales en 2016.
Joaquín Arzura: Con poco recambio, no se afianza ni como primer alternativa en la zona media.