Por Carla Acosta
Los mosqueteros del hockey
Los tres hermanos Romero se criaron con la camiseta de Richet y Zapata y hoy hacen historia al lograr, junto al equipo, el primer campeonato que cosechó el club en sus 37 años de vida. Por Carla Acosta.
Tiempo de San Juan
A pesar de que su papá Miguel fue bueno con la pelota y jugó profesionalmente en varios clubes sanjuaninos, el futuro deportivo de los hermanos Romero se inclinó por la bocha y el stick. Esta es la historia de Emiliano (25), Gonzalo (22) y Mariano (22), los tres mosqueteros que son parte del Torneo Clausura que ganó por primera vez con Richet y Zapata.
Se criaron en Santa Lucía, con los patines y la camiseta de Richet Zapata puesta. El primero en agarrar el stick fue Jonas, quien después dejó pero traspasó esa pasión a los otros tres varones del clan Romero. "A pesar de que mi viejo jugó toda la vida al fútbol, un día mi mamá le pregunta si existía la posibilidad de que empezáramos con el hockey. Los cuatro hombres lo practicamos, menos mi hermana Leila. En mi caso empecé a los tres años de agrandado y a jugar bien a los seis”, destacó Gonzalo, uno de los mellizos.
"Nolo”, como le dicen, y Mariano compartieron siempre categorías en inferiores y jamás habían podido compartir equipo con el más grande de los Romero. Sin embargo recién el año pasado, cuando Emiliano y Gonzalo llegaron de jugar en Europa, los tres hermanos pudieron jugar por primera vez juntos. "En el deporte uno siempre quiere jugar con sus hermanos y cumplir el sueño. Se dio ahora y estoy muy feliz por eso. Es una alegría inmensa pero somos conscientes de que en la cancha somos un compañero más y hay desde consejos hasta críticas”, expresó el otro melli.
A pesar del lazo que los une dentro y fuera de la cancha puede haber "aguante” pero también retos. Dos de ellos reconocieron ser temperamentales y no callarse nada entre ellos: "Los tres tenemos un carácter muy fuerte. Cuando se pierde o se gana siempre terminan mal las
Conversaciones (risas). Somos muy calientes, a veces ninguno puede decir nada”.
Otra de las cosas a la que apuntaron es a la unidad del equipo y que más allá del plus de conocerse dentro de la cancha (todos juegan de entrada) hacen que no sólo sean tres los mosqueteros, sino cinco a la hora del juego. A la vista está ya que para alcanzar la copa del Clausura no sólo se valieron de goles, sino también de juego grupal.
Comentaron que el título significó algo muy importante en sus vidas por el hecho de que es algo histórico para el club y porque aún sigue latente en ellos la partida de su abuelo Miguel, conocido como Mojarrita, quien siempre los alentaba en los partidos y soñaba con verlos jugar juntos. "Es una cosa que no se puede explicar. Es un sueño jugar con tus hermanos, más que nada por mi abuelo ya que siempre quiso que cumpliéramos este sueño. Desde el cielo debe estar muy contento”, expresó Gonzalo.
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