Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan
Un sanjuanino, en el fútbol de Suiza
Hizo todas las inferiores en Colón Junior y en 2004 se fue a la 4ta división de Unión de Villa Krause. Ese mismo año, frente a Peñarol, le pegaron una patada en la espalda y lo dejó varios días en el hospital. El accidente, el trabajo y la facultad, lo llevó a que deje el fútbol, su gran pasión. Sin embargo, se enamoró y se fue detrás de su esposa Carolina a Suiza. Hoy renovó sus ilusiones con el fútbol y se puso los botines en el país europeo, donde defiende los colores del FC Rapparswil-Jona, en la 5ta división de Suiza.
Desde junio del año pasado se entrena junto al plantel del FC Rapparswil, donde el 80 % son argentinos, en su mayoría misioneros. Según contó, el fútbol del Regional, parecido al Fútbol Oficial sanjuanino, es muy técnico y no hay tanto roce como en Argentina. Es un fútbol que va en crecimiento y es un proyecto a largo plazo.
“Mi familia está muy contenta porque he vuelto a jugar al fútbol. Aparte, aquí se basa en un modelo europeo de toque y toque y no tanto pelotazo, aunque rústicos y líricos hay en todos lados (risas)”, comentó el ex Colón Junior.
Dijo que ser futbolista en Suiza es muy lindo porque no se pasan necesidades como en el fútbol de San Juan. Describió que los estadios suizos están todos en buen estado, que para el verano, hay césped natural y al aire libre, y para el invierno hay cancha de césped sintético y estadio cerrado.
Y si se habla de frío, allí hay muy bajas temperaturas. Según contó, le costó mucho adaptarse al frío y muchas veces pasó pretemporadas con temperaturas bajo cero. Relató que una vez entrenó en la cancha con más de medio metro de nieve. Terrible.
“El último partido del año pasado, empezó a nevar y llegó un momento que no sentía mis dedos. Ahora entreno y juego con ropa térmica desde las medias hasta los guantes (risas)”, explica.
Sin dudas, una revancha inesperada en lo futbolístico para el sanjuanino. Junto al Rapperswil-Jona, quinto en la tabla de posiciones hasta el momento, vive la experiencia de volver a pisar las canchas y nada más y nada menos que en Suiza, a más de 1500 kilómetros de San Juan.