Por Luz Ochoa
El goleador de finales
Juan Arancibia estrena sus 18 años y brilla como nunca. Es que la joyita de San Martín, campeón de la Liga en 2009, en 2010 y con la Selección Sanjuanina, tiene el arco entre ceja y ceja y está preparado para cualquier desafío. “Mi sueño es definir el clásico cuyano, en el último minuto y así, salir en las tapas de todos los diarios”, confiesa. Hambre de gloria, asegurado. Por Luz Ochoa.
Difícil es ponerse en los zapatos de una promesa del fútbol cuando se convive en un mundo tan exigente como el que cuadra la redonda. Más aún, cuando el mote se lo atribuyen personas que trabajaron con él desde chico, como lo son sus entrenadores. Sin embargo, Juancito Arancibia hace frente y pone el pecho a las balas. “Siempre tuve que pelear mi puesto, el de delantero, porque hay que demostrar en todo momento. Pero sigo aquí, firme, como nunca”, expresa con ánimos un peladito de ojazos celestes.
Quien se consagró campeón de la Liga Sanjuanina en el 2009 y en 2010, con su categoría, recuerda su debut en AFA, el torneo más importante que jugó hasta el momento. “Fue contra Defensa y Justicia. Entré en el segundo tiempo e hice el gol de la victoria”, manifiesta con orgullo. Casualidades del destino, siempre le tocó marcar y definir encuentros de gran relevancia. Ya en las finales de la Liga había anotado: “En el 2009, de cabeza hice el 2-1 a Alianza y, en el 2010, metí el primero contra Desamparados”.
Además de convertir en choques decisivos locales, el siete verdinegro no perdió la sana costumbre y ante Chile, jugando con la camiseta del seleccionado sanjuanino, en los Juegos Binacionales, anotó el gol del triunfo. “Ese fue mi mejor partido. Había entrado en el segundo tiempo y, cuando faltaba poco para el final, de cabeza, la mande a guardar”, detalla su gran momento.
Rápido, que disfruta de jugar por la izquierda -aunque sea derecho y su técnico (José Colatti) se canse de retarlo por ello-, el muchachito de Concepción reconoce que tiene similitudes con Diego ‘Gurí’ García. “Me veo parecido en su juego. Algún día me gustaría ocupar su lugar”, confiesa la promesa.
Tras recuperarse de su última lesión, luego de permanecer dos mese parado, el delantero sabe que siempre cuenta con el apoyo incondicional de su familia, especialmente con el de su padre, que alguna vez también fue jugador de primera en San Martín. “Mi papá fue el que mediaba con mi mamá y la convencía de que yo tenía que seguir con el fútbol”, alude convenientemente y asegura: “Gracias a él, hoy estoy acá”.
Con la mirada fija puesta en la pelota y con el arco como obsesión, el goleador dice tener sueños de Selección, como todos, y de vestir la camiseta de un grande como River. Sin embargo, su anhelo más cercano se adecua al clásico cuyano. “Quisiera entrar en un San Martín – Godoy Cruz, faltando diez minutos, y hacer el gol del triunfo. Sería lo mejor que me podría pasar”, replica con una enorme sonrisa.
Decidido, terminó el colegio y se aseguró un año de sólo fútbol: “Quiero probar que esto es lo que quiero hacer. Sé que soy capaz de hacer mucho, siempre con esfuerzo”.
Sabe lo que quiere y no va a parar hasta que lo consiga. Parece que nada lo detiene y el futuro le sonríe. Pica al vacío, toma la pelota, corre por el lateral de ataque; vuela en velocidad, encara mano a mano con el arquero y: “Yo sueño a lo grande, siempre sueño”.
Identifíquese
Nombre: Juan Eduardo Arancibia Pantuso
Fecha de nacimiento: 22 de febrero de 1995
Apodo: Huevo
Hobby: Play con amigos
Categoría: ‘95
Mejor gol: De cabeza, en la final del Binacional
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