Por Luz Ochoa
Un ganador con todas las letras
Sobre sus patines, un perseverante muchacho persigue sus sueños. Siempre con el mismo lema, “trabajar con esfuerzo y dedicación”, intenta alcanzar sus metas. Recuerda, en parte por comentarios de su familia, que con tan sólo dos años y medio se subió por primera vez a unos patines. “Mi mamá me los puso. Yo con pañales y ella me sostenía de los brazos. Quería que patinara antes que caminara. Gracias a ella, hoy amo el hockey”, dice con orgullo Octavio Pérez.
Y así comenzó una historia de amor que, parece, jamás acabará. Desde que el deporte más popular de la provincia entró en su vida, nunca dejó de jugarlo. Siempre amante de la actividad física, pasó por el vóley, el fútbol, el taekwondo y el tenis. Sin embargo ninguno lo atrapó tanto como el hockey. “Tiene algo especial, algo que me encanta. En un segundo puede cambiar todo y eso te da mucha adrenalina”, explica el hijo de su ahora fan número uno, su papá.
De la misma manera en que se alzó campeón por primera vez con Banco Hispano en 2012 y luego de quedar en la historia del club por ello, el delantero de la primera y el medio de la categoría junior quiere continuar con su racha ganadora e incansable. “Desde la categoría mini hasta el año pasado con primera, gané todos los oficiales”, ejercita con su memoria mientras enumera título, año y categoría.
Quien sueña a lo grande y desea compartir la experiencia de Selección y de Europa con su amigo del alma Maximiliano Orusta recuerda sus primeros pasos y agradece a dos entrenadores que, según cuenta, lo marcaron. “Eduardo Quiroga y el ‘Gringo’ Sergio Clavero fueron muy importantes en mi carrera. Me enseñaron casi todo lo que sé”, manifiesta con gratitud.
El mismo que, en algún entonces, aprendió a manejar los patines sobre el césped para no caer encuentra en el cajón de los recuerdo uno de los mejores momentos que el hockey le dio: “Jugando en inferiores, frente a Talleres y en una final del Argentino, faltando 50 segundos, metí el gol del empate y, así, forzamos la definición por penales. Después abrí la serie con un tanto y Maxi la cerró con otro. Gracias a eso, fuimos campeones”. Tampoco olvida su debut en primera: “Me temblaban las piernas. Había mucho público y no estaba tan acostumbrado a eso. Después todo pasó y me relajé. Fue algo hermoso. La primera no se compara con nada”.
Con las ilusiones puestas en el horizonte, Octavio anhela con viajar a Europa y jugar en el Barcelona, equipo del ensueño hockista, aunque el Porto también sería una buena opción: “Tiene una hinchada muy particular. Debe ser muy lindo que te alienten así desde la tribuna. Quiero vivirlo”.
Sus chances más cercanas se encuentran en integrar el seleccionado argentino sub 20 que tiene la cita mundialista en octubre, en Colombia. “El mundial pasado, de Portugal, estuve en la pre selección y no quedé. Me dolió mucho. Ahora espero conseguir ese gran objetivo”, confiesa.
Anonadado y maravillado aún con los dos campeonatos mundiales que vivió en San Juan, sabe que es algo que quiere experimentar: “Yo quiero vivir eso. Quiero cantar el himno abrazado con mis compañeros. Quiero sentir lo q significa representar a tu país. Pienso que de abajo se empieza. Igual, son sueños y que se cumplan dependen de uno. Estoy convencido que con trabajo y sacrificio, todo se puede”.
Identifíquese
Nombre: Gabriel Octavio Pérez Lloveras
Fecha de nacimiento: 7 de abril de 1994
Apodo: Pelado
Hobby: Ir al gimnasio
Categoría: Junior y Primera
Ídolo: David Páez