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domingo 5 de abril de 2026

Cerró en 1998

Club Banco San Juan: Desgraciado destino

La mutual de los bancarios que lo creó quebró por problemas financieros y, por ese motivo, debió cerrar sus puertas. Centenar de familias quedaron sin su club, el barrio perdió su fisonomía, deportes y deportistas debieron emigrar a la fuerza y, hoy, sólo el recuerdo les pertenece. Por Luz Ochoa.
Por Redacción Tiempo de San Juan


Hasta hoy, cuando los socios del ex club de la Mutual del Banco San Juan recuerdan los momentos vividos, allí, suspiran profundamente. Es que las historias son muchas, al igual que las tardes de verano que supieron pasar en las instalaciones de ese añejo lugar. Vacaciones en familia, deporte con amigos y fiestas inolvidables forman parte de dicha evocación. “Dejaron a los socios con las manos vacías”, expresa con amargura indemne uno de los fundadores, José Capdevila.
En una sensación generalizada de decepción y de impotencia se refugian aquellos que formaron parte de la vida social de aquel emblemático club y que hoy observan, sin posibilidad de cambio, cómo se desgastan -con el desuso- las instalaciones que ayer fueron suyas. Celebraciones, en febrero con el carnaval y en septiembre con el día del estudiante, se volvieron un clásico en la década del ochenta. “Con mi hija comenzamos con la organización de la fiesta de la primavera. Ella iba a la escuela de Comercio y, al principio, asistían sólo chicos de ahí. Pero, con el tiempo, venían de todas partes. Se volvió muy popular”, comenta otro adherente, Roberto Haro.
 Todo confluía por los parámetros de la normalidad, hasta que en 1998, la institución debió cerrar sus puertas al público. La Mutual del Personal del Banco San Juan que lo había creado y que lo manejaba se vio envuelta por conflictos económicos y, tras ser intervenida en otra oportunidad, quebró. Según lo indican los archivos, una deuda que trascendía los 3 millones de pesos y dificultades financieras fueron cómplices de la liquidación de la mutual y con ella la expropiación del club, su bien más grande.
Seis años después de su cierre, en 2004, las inmediaciones del  club se intentaron rematar. La jueza a cargo de la venta -con forma de subasta privada- fue Rosalba Marún de Sobelvio -hoy involucrada en la mega causa de las expropiaciones-, mientras que el liquidador -nombrado desde 1996- fue Leonardo Augusto Sambrizzi. Sin éxito, pues ningún comprador se presentó, el destino de la institución quedó en la incertidumbre total.
Fue recién en el 2005, cuando un inversor secreto pagó los 993.769 pesos fijados y se apoderó de la escritura del lugar, en una subasta pública y a cargo de la martillera Susana Reynoso. El terreno con una superficie de 26.107 metros cuadrados, ubicado en Las Palmas 124 Norte, pasó a formar parte de un patrimonio anónimo.        
“Todo está todavía en la nebulosa total. Nos dejaron sin club de la noche a la mañana”, cuenta Ramón Tapia. “Todo fue muy dudoso. Desde la quiebra, el embargo y el remate. Hay cosas que aún no cuadran”, replica el ex socio.
Lo cierto es que a partir de ese momento, las ilusiones por recuperarlo se consumieron, del mismo modo que las ganas. “Para pelear por lo nuestro, intentamos armar una comisión con los empleados nuevos -que entraron con la privatización del banco- y los jubilados, pero fue inútil. Más de mil grupos familiares concurríamos. Nos afectó mucho sentimentalmente”, confiesa Haro.
Con una infraestructura que muchas instituciones deportivas quisieran tener, Banco San Juan contaba con casi de todo. Una cancha de fútbol profesional, más una auxiliar; dos courts de tenis, dos de paddle y una de hockey sobre patines. Un tatami para la práctica de artes marciales, un playón donde se jugaba al básquet y al vóley y tres piletas de natación. Además, tenía dos canchas de bochas, salones para fiestas, oficinas, parrilleros, vestuarios y buffet. Instalaciones más que envidiables.
Todo ello continua intacto, aunque descuidado por el maltrato y por el paso del tiempo. Una verdadera pena, si se tiene en cuenta, la inactividad. Versiones sobre su futuro sobran. El lugar, con dueño desconocido, permanece en una agonía silenciosa e incierta. La pregunta es, ¿alguien torcerá el curso de la historia?

El impacto en lo deportivo
Si bien todos recuerdan los eventos sociales que se practicaban año tras año en el club Banco San Juan, nadie olvida la actividad deportiva que se ejercía en aquella institución. Allá por los principios de los ochenta, la natación gozaba de los interclubes en las piletas de la sede bancaria recreativa.
Del mismo modo, los torneos de bochas se repetían y albergaban a los mejores exponentes en la disciplina. Al igual que ocurría con los deportes que recién veían la luz en San Juan, como el judo y el karate. Por su parte, el hockey sobre patines tenía sus representantes en la liga provincial, en todas sus divisiones.
Con el cierre del club, los deportistas y sus respectivos deportes debieron partir hacia otras instituciones, pues la otra opción recaía en desaparecer. Por ese motivo, jugadores de la talla de Javier Medina -que hoy triunfa como goleador en Francia-y entrenadores de gran trayectoria como Luis Maritello -referente del judo en la provincia- dirigieron sus rumbos hacia otros clubes.
El equipo de primera de hockey, que animaba los campeonatos locales a mediados del 85, se disolvió y la mayoría de los integrantes del plantel se repartieron en otras camisetas.

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