El escenario ya evidenciaba que iba a ser una fiesta de clausura inolvidable. Una Londres bella, caracterizada con sus monumentos más emblemáticos como el London Eye, el Tower Bridge y el Big Ben, que es el encargado de dar el arranque, a las 21 en punto (las 17 de Argentina), a un juego de luces y música británica impactantes.
Fin de los JJOO, a pura música
Después de la apertura a cargo de la cantante Emeli Sandé, y de un respetuoso silencio, la ciudad despierta al ritmo de su recargado tráfico y sus miles de personas recorriéndola. Todo le abre paso al himno (God save the Queen), con el príncipe Harry como figura pública de la realeza británica en el palco, y -luego- al show musical del que se encagan Madness (con su tema “Our House”), los Pet Shop Boys, la banda juvenil One direction, Ray Davies y la espectacular performance de Stomp, del estilo de El Choque Urbano.
Después de poco más de media hora, el escenario se desmantela y es el turno de los atletas. Los abanderados, entre ellos Sebatián Crismanich, el encargador de portar la bandera argentina, ingresan por el corredor, mientras el resto de los atletas avanza por entre las tribunas, mientras toman sus posiciones.