Sudáfrica es la encargada de bajarnos cuando estamos en las nubes, soñando con algo único. Como en el Mundial 2007, donde los Springboks frenaron a Los Pumas en la semifinal (37-13); los Baby Boks imitaron a los grandes y vencieron a Los Pumitas por 35-3 también en las semis del Mundial M-20. Los argentinos tacklearon, pero no alcanzó para bajar la potencia física de los locales. Fue un gran torneo de Los Pumitas, jugando buen rugby y dejando en claro que estamos cada vez más cerca. Ahora les queda jugar por el tercer puesto, el viernes (11.30 de Argentina), contra Gales.
Sudáfrica le quitó el sueño a los argentinos
La primera parte del encuentro en el estadio Newlands, de Ciudad del Cabo, fue parejo. A simple vista, los sudafricanos eran más grandes que los argentinos. Pero no por eso Los Pumitas sacaron el hombro; todo lo contrario. Por la defensa, la diferencia en ese instante fue de puntería: Pollard metió el suyo y Poet falló dos. El problema era bancar la potencia de los locales, que de a poco fueron ganando la línea de ventaja y así empezaron a quebrar el partido. Dejaron de elegir los palos para sumar y se la jugaron por el try, que llegó a los 20 minutos con el centro Jan Serfontein. Ahí cambió todo.
Cambió porque los Baby Boks se agrandaron y porque los argentinos entraron en un sinfín de penales y malas decisiones. Mark Pretorius, luego de un line-maul, y el wing Raymond Rhule apoyaron para cerrar el PT 22-0. Los Pumitas salieron al segundo a demostrar por qué se metieron entre los cuatro mejores y Poet descontó con un penal. Pero fue sólo eso. Otra try de Rhule, más dos aciertos de Pollard y otro de Jantjies completaron el resultado final. La definición será contra los Baby Blacks, que superaron a Gales por 30-6.
El resultado abultado duele, claro. Estos chicos no tenían miedo de nombrar la palabra “campeón” y se tenían fe. Pero Sudáfrica, en su tierra, se hizo muy fuerte. Los Pumitas hicieron historia llegando por primera vez a las semifinales y demostraron que el trabajo de fondo empieza a rendir sus frutos. Que sea el comienzo. Fuente: Olé