El sábado, una interna de la barra de Lanús terminó con la muerte de Daniel Sosa, de 21 años. El club "Granate", señalado como modelo institucional, alzó la voz por lo ocurrido por intermedio del presidente, Nicolás Russo: "Esto no tiene explicación, no lo puedo creer".
La incredulidad del dirigente se contrapone, sin embargo, con la incorporación como empleado del club de Diego "Fanfi" Goncebate, ex líder de una de las facciones conocidas como "Los de Villa Sapito" y "Los de Monte Chingolo".
En lo que va de 2012 fueron asesinados: Jonathan Brasante (17), Claudio Suárez (19), Adrián Leonel Rodríguez (21), Agustín Rodríguez (27), Martín Stambulli Laborda (33), Aldo Barrada (33), Sergio Víctor Fernández (31) y el mencionado Sosa.
Todos extienden una lista que oficialmente comenzó en noviembre de 1924 con la muerte de Pedro Demby tras el final del campeonato sudamericano.
Las estadísticas arrojan que el mayor número de víctimas cayó en la provincia de Buenos Aires, luego en Capital Federal y por último en el interior del país.
El rango de "hincha" parece no ser suficiente para que dirigentes, autoridades de seguridad y, principalmente, el Estado, tomen decisiones terminantes (¿hará falta una tragedia de algún protagonista?) para erradicar lo peor del fútbol argentino y en el último Mundial hasta llegó a financiar el viaje de muchos barrabravas a Sudáfrica.
264 muertos en 88 años. 3 por temporada. No ha habido condenas importantes a cabecillas de barras. La pelota, sin embargo, sigue rodando.
(Fuente: Infobae)