El 18 de marzo de 2018 se dio un estremecedor hecho en Jáchal, cuando sacaron del templo de Jáchal los restos del sacerdote Patricio del Campo, muerto en 1940, para trasladarlos al cementerio mientras durara la histórica reconstrucción de la centenaria iglesia. Es que los caballos del carruaje que cargaba el féretro se resistían a moverse, lo que muchos interpretaron como una señal de que el cura, que es considerado santo, no quería ser movido de lugar. Esa anécdota recordaron muchos este fin de semana, cuando el cuerpo del presbítero volvió a su casa, ya que la restauración del templo se acaba de completar.
Templo de Jáchal: el cuerpo del "cura santo" volvió a su morada final
La ceremonia para que los restos de Patricio del Campo volvieran a la iglesia de San José comenzó en la mañana de este viernes en el cementerio municipal donde el féretro fue cargado hasta el ingreso por personal de Gendarmería Nacional, para luego ser colocado en una carreta. El ataúd recorrió diferentes calles de Jáchal, hasta arribar al Templo, acompañado por el pueblo, autoridades municipales, agrupaciones gauchas, la policía de San Juan, diferentes instituciones sociales y educativas del departamento.
Pasaron 4 años y medio desde que esos restos habían sido exhumados del Santuario y ahora que finalizaron los trabajos, el clérigo volvió a su lugar de origen, para descansar a un costado de la explanada de la iglesia principal.
Con esta trascendente ceremonia se llega a este lunes, cuando se dará el Acto de Inauguración de la Obra Complementaria del Santuario Arquidiocesano de San José de Jáchal, encabezado por Sergio Uñac.
El mítico templo jachallero, de más de 140 años, fue construido entre 1875 y 1878 y fue en 1978 cuando se declaró Monumento Histórico Nacional. Pero el paso del tiempo, las condiciones climáticas de la provincia y la construcción de adobe, fueron una combinación que daría por resultado el colapso de la iglesia.
Luego de ello, se cerraron sus puertas por una década, en resguardo de fieles y turistas que acudían a disfrutar del lugar religioso. El proyecto de restauración buscó mantener la imagen exterior urbana de la obra, en todos aquellos elementos que hacen a su esencia y reforzarla al ampliar el atrio existente y reemplazar las obras de apoyatura contiguas al templo.
La primera etapa fue inaugurada hace justamente un año, en octubre de 2021. En ese entones se dejaron listos trabajos de restauración de la nave central del edificio, consolidando las estructuras originales que debían ser conservadas, con mallas de fibra de carbono. También se agregaron otras instalaciones y se recuperó el campanil que volvió a emitir campanadas en mayo de este año. Ahora se sumaron las ampliaciones y edificaciones nuevas que se anexaron a la obra de remodelación del templo a lo largo de este último año.
Restauración histórica
El proyecto general consiste en mantener la imagen exterior urbana en todos aquellos elementos que hacen a su esencia y reforzando la misma al ampliar el atrio existente y reemplazando las obras de apoyatura contiguas al templo. Hacia el interior del mismo, se buscó generar un sector que evoque la memoria constructiva de su muro envolvente, pero que no afecte el carácter espacial del edificio.
Para ello se generó un área, inmediatamente contigua al nártex de acceso, en la que se encuentran totalmente despojada de todo mobiliario, lo que permite a la persona que acceda mantener el punto focal hacia el altar y todos los elementos constitutivos del espacio se centren en este punto.
Hacia los laterales de este sector, se encuentra la muestra de la constitución estructural del muro de adobe original, expresado de piso a techo, lo que de alguna manera permite comprender en toda su magnitud la envolvente del templo original. A su vez se busca profundizar hacia sus cimientos y el piso de ladrillo que remite a sus primeros tiempos.
Dentro de esta área de rescate, se encuentra enmarcado con el mismo criterio, el muro que contiene el mural del bautisterio, configurándose como elemento determinante del carácter de este sector.
Para el rescate del muro, se generó una estructura de elementos metálicos con cierre en vidrio de alta resistencia, que evita el deterioro del muro rescatado y a su vez en caso de sismo evita el colapso del mismo hacia el interior del templo. Con el mismo criterio, se restauraron los entablamentos existentes, carpinterías, escalera y todo aquel elemento que hace a la esencia del edificio.
Se reemplazó toda su envolvente de adobe y techo existente, por doble muro de ladrillo macizo con estructura de hormigón armado y estructura metálica en techo con cubierta de termopanel. También se consolidó su pórtico de acceso, al igual que su nave central de arcos, manteniendo su imagen original.
Toda esta intervención en el templo, se complementa con un memorial , en el cual su guión está centrado en el muro como contenedor de la memoria colectiva basada en la “Tradición del pueblo de Jáchal”, que se desarrolla en subsuelo, el que también está contemplada un área de apoyatura que contendrá talleres de restauración, depósito y sanitarios.
A nivel de planta baja, se construyó el área de administración, sala de control, capilla de adoración, aulas para catequesis y sanitarios. Todo esto en reemplazo del edificio de apoyatura existente.
La intervención contempló la ejecución de un gran patio de encuentro y ceremonia entre el templo existente y el edificio para el memorial con apoyatura propuesto su vez entre este último y el salón con casa parroquial existente, se ejecutó una calle de acceso y articulador como vínculo entre estas dos áreas.