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domingo 29 de marzo de 2026

Revuelo norteño

En guerra con un boliche, un tradicional hotel jachallero quiere cerrar

Es por una puja que lleva más de una década entre los dos negocios, ambos de los más conocidos de Jáchal.
Por Redacción Tiempo de San Juan

“Uno vende sueño y el otro vende noche, son incompatibles”, resumió el pleito Javier Salas, el abogado de Manolo Castro, dueño del tradicional hotel San Martín, que tiene más de 70 años en el centro jachallero y amenaza con cerrar sus puertas por el contrapunto que mantiene con el local contiguo del boliche Halloway, que funciona hace 30 años, por ruidos molestos entre otras cosas. 

El hotel se creó en la década del ’40 después del terremoto y Castro, que lo heredó de su padre, desde los ‘80 lo administra junto a su esposa Ana. A lo largo de tantas décadas se hospedaron allí numerosas personalidades, como las que pasan por la Fiesta de la Tradición y el lugar es uno de los comercios más antiguos y emblemáticos de Jáchal. Palito Ortega, que estuvo días atrás, se quejó por los ruidos del local bailable de al lado, según contó Salas. 

El boliche, propiedad de José Álvarez, existe hace tres décadas allí, y si bien al principio la convivencia fue sana, hace más de una década que los dueños del hotel vienen haciendo planteos administrativos en el municipio para que se tomen cartas en el asunto. El tironeo ya cuenta con un largo historial judicial entre la Municipalidad y el propietario de la confitería, en virtud de una ordenanza que no deja funcionar a locales de este tipo dentro del radio céntrico de la villa cabecera. 

“Estamos viendo cómo se resuelve, cómo actúa el Poder Ejecutivo de Jáchal y la gente del Poder Judicial, estamos esperando la decisión de que se confirme la medida cautelar o no. Es un tema de vieja data, la confitería tiene 30 años y el hotel 70, al principio no hubo problemas pero se ha ido agravando la situación a medida que cambia la conducta en la actividad nocturna, y luego han salido diferentes ordenanzas. La cuestión es que quedó funcionando por 8 o 9 años con una cautelar. En la gestión de Jorge Barifusa se dejó pasar y ahora hay un cambio con Miguel Vega, que cuando llegó se planteó la caducidad del pedido de inconstitucionalidad y se cayó la cautelar y luego de una recusación del juez ahora lo tiene al caso el defensor general”, sostuvo el abogado.     

“El hotel está hace más tiempo que el boliche. Además de los ruidos y el sonido fuertes, daños en los automóviles de los huéspedes y vidrios que rompen los chicos, pasan otras cosas más graves como el vómito y la orina en la puerta del hotel que dejan. La gente ya no quiere hospedarse los fines de semana, entonces genera un perjuicio económico. No es nada personal contra el dueño del boliche, pedimos que se cumpla con la reglamentación. Cuando surgió la ordenanza que fue porque había un boliche al lado de un sanatorio, los que habían cerraron y se fueron lejos de las cuatro avenidas, salvo este que se queda por la cautelar”, expresó el abogado.

Por su parte, Ana de Castro dijo a Tiempo de San Juan que con su marido están pasando momentos de depresión y que “esto ha llegado a una situación que no puede ser”, por lo que están pensando en el cierre del típico hotel, ubicado en la calle Juan de Echegaray cerquita de la plaza jachallera.
 

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