La jueza Bustos, con el agua a la nariz
Parafraseando al presidente de la Corte de Justicia de San Juan, Adolfo Caballero, el agua le llegó no al cuello, sino a la nariz a la jueza de Paz de Caucete, María Cristina Bustos. Pero, en este caso, no es por el exceso de trabajo, que es a lo que apuntó el cortista con esa metáfora, sino por la increíble presencia en su juzgado de personas legalmente ajenas al Poder Judicial ejecutando medidas legales. Y, lo que es peor aún, una de ellas atrapada con las manos en la masa por coima. ¿Se viene un pedido de jury?
En forma paralela a la investigación judicial que protagoniza Benito Ortíz, en la cual la jueza Bustos también aparece comprometida, el escándalo por el pedido de coimas en el juzgado caucetero comprometió los fueros de la magistrada por la injustificada presencia de dos personas en el juzgado.
Uno de ellos es el policía retirado Hugo Navarro, quien llegó a estar preso y fue excarcelado porque los investigadores de la Brigada Sur lo agarraron pidiendo una coima de 50 pesos por tomarle declaración a una vecina en un caso de ruidos molestos.
Pero de la investigación policial se conoció que había otro empleado en forma ilegal en ese juzgado. Se trata de Rodolfo Morales, quien también apareció como un empleado del juzgado cuando los policías escarbaron para ver quiénes trabajaban allí.
¿Cuál es la irregularidad cometida por la jueza Bustos?, que ninguno de esos dos empleados fueron legalmente nombrados en ese juzgado por la Corte de Justicia, según confirmaron fuentes de ese máximo órgano judicial.
Cabe recordar que ningún juez tiene la potestad de nombrar a un personal para su juzgado. Esa es una función exclusiva de la Corte de Justicia, quien tiene la superintendencia del Poder Judicial.
Se dan algunas situaciones de empleados municipales afectados a los juzgados de Paz para dar una mano por la falta de personal. En Sarmiento se hizo eso cuando se creó la Casa de la Justicia. Pero esa incorporación fue legal porque la Corte de Justicia firmo un convenio con la Municipalidad de Sarmiento para darle un marco legal a la situación. Eso no ocurrió en Caucete.
¿Quién es Bustos?
Esta desprolijidad pone a la jueza de Paz de Caucete bajo la lupa de la Corte.
Al parecer, era vox populi en Tribunales el descalabro que era el funcionamiento de ese juzgado de Paz: “Todos sabían lo que pasaba en Caucete. Hasta en el baño guardaban expedientes”, informó una funcionaria judicial en estricta reserva.
De todas maneras, el comentario apunta a la falta de personal y de infraestructura en ese tipo de juzgados. Sus pares dicen que Bustos “es trabajadora y ningún juez de Paz sobreviviría a esa infraestructura”.
Tal vez esa situación había llevado a Bustos a aislarse de sus pares: “Caucete –por Bustos- fue una isla en los últimos años. Nunca participaba de las reuniones de los jueces de Paz”.
María Cristina Bustos es jueza de Paz desde que se creó ese fuero. Incluso, ella está desde que esos juzgados dependían de las municipalidades, en 1986. Dos años después, en octubre del ´88, cuando la Justicia de Paz lega le dejó lugar a la Justicia de Paz Letrada, dependiendo del Poder Judicial, Bustos y otros cinco jueces de Paz inauguraron el sistema de concursos del Consejo de la Magistratura.
En esos años, mediado de los ´80, a Bustos se la relacionó con un ex Ministro de Economía local.