Por Miriam Walter
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Otro parque en plena ciudad
“Acá viene un caudal importante de gente, a la tarde-noche, sobre todo, con el solcito adentro se disfruta más, porque se pone fresquito. La gente viene a conversar, los jóvenes vienen a bailar y a cantar al lado de la fuente, a tomar mate, a leer, se vienen con el sánguche y la gaseosa a pasar el día. Antes no venían acá porque estaba muy apagado, había mucha inseguridad”, asegura mientras saca con el rastrillo las malezas del pastito Mario Reinoso, una de las 12 personas encargadas del mantenimiento de la Plaza Hipólito Yrigoyen. Más conocida como la “Plaza de la Joroba”, ya es calificada por sus visitantes como “el nuevo parque” de la ciudad, a la altura del Parque de Mayo, por la versatilidad y confort de este espacio verde a pocas cuadras de la peatonal sanjuanina.
El lugar se llena de gente al caer el sol, sobre todo en estas tardecitas de verano, cuando se agradece el fresco de las plantas y la sombra de los árboles. Los fines de semana está que explota, con sanjuaninos -y ahora también turistas- que aprovechan las bondades del predio que ocupa una cuadra completa. Se ve de todo. El espacio de juegos, que incluye unos para discapacitados, es de los rincones más convocantes; la montañita –de valor histórico, porque se formó con los escombros del terremoto del ’44- sirve de alfombra para jóvenes que se tiran de panza a dibujar, perros que persiguen pelotas, pibes tocando guitarra, niños dando sus primeros pasos y noviecitos a los arrumacos; y la fuente sobre la esquina de Mendoza y 9 de Julio se transformó en un escenario para break dance y hip hop, además de pista de skaters y hasta fondo para fotos de quinceañeras y de publicidades de comercios locales.
Con sello propio
La Plaza Yrigoyen tiene varias atracciones. La zona de juegos es de las más populares, que incluye una calesita y columpios para chicos con capacidades especiales inaugurados en diciembre; el Paseo de la Virgen tiene como eje la imagen de la Virgen de la Carrodilla, que fue entronizada en el lugar en 2004 y oficia de espacio religioso al lado de las vides que forman el contiguo Paseo del Viñatero; los baños son un alivio para grandes y chicos, de acceso libre son los únicos públicos en la ciudad, se conservan limpios gracias a personal municipal permanente (en la foto, Daniela Aballay, responsable del mantenimiento); y el busto de Raúl Alfonsín, testigo de ocasionales actos políticos y gente haciendo footing, andando en rollers y hasta en minicuatriciclos por el lugar.
Cifras
1,8
Son los millones de pesos que costó la obra de remodelación, financiada por la Cámara Minera.
15
Es el porcentaje de “montañita” que fue removido para darle otra estética a la Plaza de la Joroba.
400
Son los watts de potencia de las lámparas de luz blanca que le dan seguridad al predio.
2
Son las fuentes que tiene la plaza. Una es la tradicional que embellece un pequeño anfiteatro y otra es nueva.