En silencio, muchas veces sin diagnóstico claro y con síntomas difíciles de explicar, hay enfermedades que se viven más puertas adentro que en consultorios. En ese terreno -el de lo crónico, lo invisible y lo complejo- la Universidad Católica de Cuyo decidió meterse de lleno.
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En la Universidad Católica trabajarán con quienes viven con fibromialgia y en problemas vinculados a la esclerosis múltiple
Los acuerdos se firmaron en abril con organizaciones locales. Apuntan a que estudiantes y docentes se formen en contacto directo con pacientes y a mejorar el acompañamiento en enfermedades crónicas poco visibilizadas.
Durante abril, la casa de estudios firmó dos convenios con organizaciones de San Juan para trabajar de manera directa con personas que viven con fibromialgia y esclerosis múltiple. La apuesta no es solo académica: busca poner a estudiantes y docentes frente a realidades concretas, donde el dolor y la incertidumbre forman parte de la rutina.
El primero de los acuerdos fue con la Asociación de Lucha por la Fibromialgia San Juan. La firma se concretó el 15 de abril y habilita a la Facultad de Ciencias Médicas a desarrollar actividades de extensión, prácticas supervisadas e incluso líneas de investigación vinculadas a esta patología, que suele estar subdiagnosticada.
Una enfermedad difícil de ver, pero muy presente
La fibromialgia es, muchas veces, una enfermedad que no se ve. No hay estudios simples que la confirmen y eso suele traducirse en años de consultas, diagnósticos erráticos y, en muchos casos, incomprensión.
En ese contexto, desde la universidad reconocen que la formación tradicional no siempre alcanza. Por eso, el convenio apunta a que los futuros profesionales puedan formarse en escenarios reales, con pacientes, aprendiendo no solo contenidos médicos sino también algo más difícil de enseñar: la escucha, la empatía y el acompañamiento.
Las actividades incluirán el uso compartido de espacios, recursos y también información clínica -siempre bajo normas de confidencialidad-, en un intento por acercar la teoría a la práctica cotidiana. Pero no es el único frente.
Días antes, el 6 de abril, la universidad había firmado un acuerdo similar con la Fundación Javier Caselles, vinculada al abordaje de la esclerosis múltiple en la provincia. En este caso, el foco estará puesto en enfermedades neuroinmunológicas, otro campo donde los tratamientos avanzan, pero las necesidades de los pacientes siguen siendo múltiples.
Aprender con los pacientes
En ambos casos, la lógica se repite: estudiantes que salen del aula para encontrarse con historias reales, con trayectorias atravesadas por diagnósticos complejos y tratamientos largos.
La Facultad de Ciencias Médicas tendrá a su cargo la organización de las actividades, mientras que las organizaciones aportarán el contacto directo con los pacientes, además de su experiencia acumulada en el acompañamiento.
También se prevé el desarrollo de investigaciones que permitan generar datos locales, algo que no siempre abunda en estas patologías. La idea es que ese conocimiento no quede solo en lo académico, sino que sirva para mejorar prácticas y ampliar el acceso a información clara para quienes conviven con estas enfermedades.