El camino para que el hotel Termas Pismanta tenga nuevos administradores va llegando a su fin, luego de que en junio del año pasado el Gobierno le quitara la concesión a la cooperativa de trabajadores Pismanta que estaba a cargo de este importante y tradicional alojamiento ubicado en Iglesia.
Ahora está en la última etapa el proceso de volver a concesionar este complejo, que se lanzó en noviembre del año pasado, para rescatar este lugar único. En esta convocatoria, oficialmente se fijó que la nueva explotación será por 15 años con posibilidad de extenderse por otros 5 años, y quien se haga cargo de la inversión debe comprometerse a elevar el nivel del complejo a 3 estrellas y ampliar la capacidad de alojamiento, entre otras mejoras.

Poner en funcionamiento nuevamente el Hotel Pismanta es una de las apuestas fuertes del Ministerio de Turismo de este año, según dijo el secretario del área, Roberto Juárez. Sobre cómo va este proceso, aseguró que "está en trámites finales para un nuevo concesionario".
El funcionario detalló, en diálogo con Canal 13 San Juan, que "se ha hecho una convocatoria abierta, se presentó una sola empresa y se está evaluando si corresponde la oferta", a la vez que confirmó que el interesado es una empresa sanjuanina. Con este panorama, la concesión está cada vez más cerca.
Según destacó, "esta operatoria tiene tres etapas, dos de recuperación y otra de master plan que consiste en agregar servicios respecto de cuando estaba en manos de la cooperativa".
Largo camino
El hotel funciona hace siete décadas en un paraje codiciado al lado de la precordillera iglesiana. Se inauguró con14 habitaciones que disponían de piletas de inmersión privada, sala general de lecturas y un amplio estar para distenderse.
Después de varios gerenciadores cayó en decadencia en 2001, cuando la firma Nogaró San Juan SA, cuyo contrato era hasta 2004, cayó en quiebra. Hubo varias tensiones con el Gobierno Provincial de ese entonces, hasta que finalmente el hotel quedó en manos de los trabajadores nucleados en la Cooperativa Cacique Pismanta. Esto significó que los empleados tuvieron que asumir el compromiso de realizar una serie de inversiones durante el tiempo que durara la concesión que era hasta el 2026.
En 2018 empezaron los problemas que terminaron en 2021 con la quita de la concesión a la cooperativa. Principalmente se argumentó que hubo una serie de incumplimientos en los cánones e inversiones que se habían comprometido a realizar los trabajadores y nunca se concretaron.