La pumita que fue rescatada con bajo peso, pelo en mal estado y con garrapatas atraviesa una nueva vida. Después del operativo que organizó un grupo de proteccionistas para “salvarla” de dos cazadores que la tenían en cautiverio en Caucete, el animal se encuentra rehabilitándose en el Parque Faunístico, su nuevo hogar a partir de hoy.
La felina llegó el lunes pasado al Centro para la Conservación de Fauna Silvestre de Rivadavia en “pésimas condiciones”, según expresaron Marcelo y Cinthia González, técnico y veterinaria que están a cargo de la recuperación de la pequeña. “Tenía bajo peso para la edad que tiene, que calculamos que es de dos meses y medio. Además, estaba alterada por las condiciones en las que vivía”, comentó la profesional.

A la pumita ya le realizaron la evaluación para identificación su especie y otra para analizar su condición sanitaria, corporal y si requería o no internación. Su caso era dramático, pero sólo necesitaba una desparasitación interna y externa, y la regulación de la dieta. “Está más tranquila, aunque por ahí tiene una actitud de alerta propia del estrés que pasó. Ahora está un refugio más grande, recuperándose muy bien”, agregó la veterinaria.
Al haber convivido mucho tiempo con personas, los profesionales señalaron que muy probablemente el animal se quede en el Parque Faunístico y no regrese a su hábitat natural, como ocurre habitualmente. “Hay que hacer una evaluación, pero puede que se quede acá. No sabemos cuánta impronta humana ha tenido. No va a tener la enseñanza de su mamá, sabe que una persona es su proveedor de alimento y refugio. Y eso va a hacer que tienda a acercarse a las personas”, comentó el técnico.

Una modalidad que preocupa
En los últimos dos años se han rescatado cuatro pumas en San Juan. Para los profesionales, es una tendencia que crece porque hay personas que cazan pumas con la intención de tenerlos como mascota, algo que resulta ser sumamente peligroso.
“El tráfico de estos animales es uno de los problemas más grandes que hay. Quizás uno lo ve chiquito y tierno, pero es un animal salvaje. Hay gente que quiere tenerlos como mascota, se lo llevan a la ciudad y después se les escapa o los dejan ir porque no pueden alimentarlo o porque se les enferma y no pueden llevarlo al veterinario. No toman la dimensión del tamaño o peligrosidad que esto puede generar”, apuntó Marcelo González.